Historia del cine colombiano y de la Cinemateca de Bogotá.

Historia del cine colombiano y de la Cinemateca de Bogotá.

Este texto es el resultado de una investigación sobre la historia del cine colombiano y la Cinemateca Distrital de Bogotá, que realicé para la publicación de un libro que se presentó como parte de los lanzamientos del proyecto Nueva Cinemateca de Bogotá. El libro se lanzó junto con el proyecto del nuevo edificio en el mes de marzo de 2014 durante el 54º. Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), y en la ciudad de Bogotá en un evento realizado en el lote en donde se construirá la Nueva Cinemateca (esquina de la calle 19 con carrera 3, Barrio Las Aguas). Al final de este texto, que es una versión más extensa y completa de la publicada en papel, se puede encontrar el PDF del libro que se editó con base en este escrito. Como la historia del cine colombiano y de la Cinemateca de Bogotá no se detuvo en marzo de 2014, esta página tendrá constantes actualizaciones.

 

HISTORIA CINE COLOMBIANO

Y DE LA CINEMATECA DISTRITAL DE BOGOTÁ

Por:

JULIÁN DAVID CORREA.

El 14 de abril de 1897, en una carpa se realiza la primera proyección de cine en Colombia, en el puerto de Colón que ahora es parte de la República de Panamá. Esa función se realiza con un Vitascopio de Edison, gracias a la Compañía Universal de Variedades del señor Balabrega. El 13 de junio de 1897 llega a Colón un Cinematógrafo Lumière de Gabriel Veyre. El 21 de agosto de 1897 en el Teatro Peralta de Bucaramanga se realiza la primera proyección de cine en el actual territorio colombiano. Muy pronto habrá nuevas proyecciones: en Cartagena (22 de agosto de 1897), en Medellín (29 de octubre de 1898) y en Bogotá.

La primera proyección en Bogotá se realiza el 1 de septiembre de 1897 en el Teatro Municipal, gracias al empresario barranquillero Ernesto Vieco, quien presenta con un Vitascopio de Edison un programa compuesto por unas típicas vistas de los hermanos Lumière. Desde la invención del cinematógrafo y de manera paralela a la obra de Méliès y de muchos otros, los Lumière popularizaron el primer estándar de creación y circulación de obras audiovisuales: cortometrajes de un único rollo con registros directos de eventos y actividades de la vida cotidiana.

El 16 de junio de 1899 en el Teatro Borrero de Cali, se proyectan las primeras filmaciones hechas en Colombia. En ese momento se trataba de unas vistas de autor desconocido, hechas al estilo Lumière: mostraban calles y edificios de la ciudad.

Los verdaderos padres del cine en Colombia son dos familias: la de los DiDomenico y la de los Acevedo.

Los DiDomenico, inmigrantes italianos, llegaron a Bogotá con toda su familia para trabajar en cine. Los DiDomenico producen el primer noticiero de la historia del cine en Colombia: el “Sicla-Journal” (1924), aunque desde 1913 venían presentando una suerte de crónica social capitalina llamada “Diario colombiano”, que estaba compuesta por el registro de los bogotanos que caminaban por la Carrera 7ª. Los DiDomenico realizan los primeros filmes de larga duración en Colombia, cintas como El drama del 15 de octubre (1915), y son los primeros grandes exhibidores de cine: en 1912 contruyen El Salón Olympia que ocupaba una manzana entera, la más grande sala de exhibición que hasta la fecha conoce Colombia.

Pero nada queda, ni un solo minuto de las primeras filmaciones del cine colombiano.

En 1918, el Acuerdo número 1 es la norma del Estado colombiano que por primera vez menciona al cine, este acuerdo crea el Fondo de los pobres y grava la entrada al cine con un 10%.

De 1920 a 1955, la familia Acevedo trabaja en la construcción de un cine nacional. La familia Acevedo es la creadora del primer largometraje de ficción que se realiza en Bogotá (La tragedia del silencio, 1923) y en 1924, por encargo de Gonzalo Mejía, Arturo Acevedo Vallarino dirige en Medellín Bajo el cielo antioqueño. Los Acevedo realizan la primera película parlante colombiana (con equipos nacionales), son autores del primer filme con animación y hacen desde 1924 el “Noticiero Nacional”. Durante 35 años la familia Acevedo filmó, reveló y editó más de 3 millones de pies de película.

María (Máximo Calvo y Alfredo del Diestro, 1922), realizada en el Valle del Cauca, es el primer largometraje de ficción de la historia del cine nacional.

De María queda menos de medio minuto de película.

 

De 1922 a 1928, en lo que Hernando Salcedo Silva llamó el Período de Oro del cine colombiano, se filmaron y estrenaron 14 largometrajes:

María (1922), de Máximo Calvo Olmedo y Alfredo del Diestro.

La tragedia del silencio (1923), de Arturo Acevedo Vallarino.

Aura o las violetas (1924), de Pedro Moreno Garzón y Vincenzo DiDomenico.

Bajo el cielo antioqueño (1924 – 25), de Arturo Acevedo Vallarino.

Alma provinciana (1925), de Félix Joaquín Rodríguez.

Como los muertos (1925), de Pedro Moreno Garzón y Vicenzo DiDomenico.

Manizales City (1925).

Suerte y azar (1925), de Camilo Cantinazzi.

El amor, el deber y el crimen (1926), de Pedro Moreno Garzón y Vincenzo DiDomenico.

Garras de oro (1926), de P.P Jambrina.

Madre (1926), de Samuel Velásquez.

Nido de cóndores (1926), de Alfonso Mejía Robledo.

Tuya es la culpa (1926), de Camilo Cantinazzi.

Los amores de Keliff (1928), de Arturo Sanín.

 

De seis de estas películas no queda nada y sólo tres (Bajo el cielo antioqueñoAlma provinciana y Garras de oro) se han podido rescatar casi completamente. Garras de oro se recuperó gracias al trabajo de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (FPFC), gracias a que la mayoría de la película se encontró por azar en una cabina de proyección y a que uno de sus rollos fue preservado por la Cinemateca Distrital.

 

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Dice el historiador Diego Rojas: “Así como podemos hablar de ´La tragedia de silencio´, podemos hablar de la tragedia del sonido en la historia del cine colombiano”. La tragedia del sonido llega en 1927: tras una década de filmes importantes, aparece el cine sonoro y el cine colombiano no logra adaptarse a los cambios tecnológicos, una situación que no puede volver a suceder.

La historia del sonido en el cine colombiano ha sido la de muchas cinematografías “periféricas” (las de países que no están en el “centro” de la producción cinematográfica). La proyección de la primera película sonora en las carteleras de los Estados Unidos, El cantante de jazz (Alan Crosland, 1927), y la subsecuente masificación del sonido para cine tuvieron en Colombia el efecto de un cataclismo y una extinción: de 1922 a 1928 se filmaron 14 largometrajes silentes en Colombia, pero con la llegada del sonoro la producción nacional cesó. Los cinematografistas no lograron adaptarse al sonido y el intento de crear una cinematografía propia y estable entró en un letargo del que apenas empezó a salir en 1938 con el filme Al son de las guitarras de Alberto Santana y Carlos Schroeder. En Colombia, el sonoro apellido Schroeder quedó unido a la búsqueda de sonido para el cine nacional: Carlos Schroeder inventó el Crono foto-fono, con el que realizó junto a Gonzalo Acevedo en 1937 los Primeros ensayos del cine parlante nacional, título con el que se conoce la presentación audiovisual del Crono foto-fono, máquina con que la productora de la familia Acevedo esperaba poder hacer su propio cine sonoro.

1932: la Ley 12, en apoyo a la guerra contra el Perú crea un impuesto del 10% sobre las boletas a espectáculos públicos, impuesto que incluye al cine.

Tras la Primera Guerra Mundial y la invención del cine sonoro, Hollywood conquista mercados y transforma el gusto de los espectadores. En los años 40 y 50, las cinematografías protagonistas en las pantallas colombianas eran las de los Estados Unidos y México, y en menor medida la de Argentina. En estos años, mientras Colombia producía un largometraje, en México y Argentina la cifra anual estaba alrededor de los 50 filmes, muchos de ellos musicales.

En 1942 se sanciona la ley 9ª, primera ley de fomento a la industria cinematográfica, una norma llena de buenas intenciones que se marchitan sin aplicación: apenas en 1966 se inicia su reglamentación.

El primer largometraje sonoro de Colombia es Flores del valle (Máximo Calvo, 1941), un romance musical que tenía un poco del humor de las comedias de Hollywood. Este primer periodo sonoro del cine colombiano se caracteriza por musicales que trataban de emular algo de Hollywood y mucho de los éxitos mexicanos. Hoy es posible ver completa la comedia musical Allá en el trapiche de Roberto Saa Silva (1943), una cinta típica del período, gracias a que se preservó por el trabajo de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano y la Cinemateca Distrital.

En 1954 el Grupo de Barranquilla[1] realiza La langosta azul, un filme experimental. Junto con esta obra que muestra preguntas estéticas, se realizan cintas como El milagro de sal, dirigida por Luis Moya (1958), y otras películas que trataban de conquistar el interés del gran público.

Muchos de estos filmes desaparecieron, algunos en incendios y otros convertidos en puntas de acetato para cordones. ¿Cuántos zapatos de nuestros abuelos llevan la historia del cine colombiano en sus cordones?

1954: el 13 de junio se inaugura la televisión, y la primera gran industria del audiovisual nacional se inicia.

1954: el Cine Club de Colombia y Luís Vicens fundan la Filmoteca Colombiana, que más tarde se convertirá en la Cinemateca Colombiana. En 1957, tras la adquisición de los primeros filmes de su acervo, la Filmoteca ingresa a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF).

1957: el primer computador llega a Colombia.

Los años 60 se caracterizan por la omnipresencia del Frente Nacional, lo que con humor llamó Hernando Salcedo Silva “La llegada de los maestros”[2], el inicio de la crítica en las artes con la fundación de la Revista Mito[3] y el nacimiento de un cine marginal, político e independiente.

Sin industria cinematográfica no es fácil definir un “cine marginal” o un “cine independiente”, sin embargo las diferencias son evidentes cuando se  compara la obra de Marta Rodríguez y Jorge Silva, o el cine de Carlos Álvarez, con películas como El hijo de la choza (Enoc Roldán, 1961) o Farándula (Carlos Pinzón, 1961). Los años sesentas son la década del nacimiento del Nuevo Cine Latinoamericano y del manifiesto “Por un cine imperfecto”, del documentalista cubano Julio García Espinosa. De los mismos años es el largometraje El río de las tumbas (Julio Luzardo, 1964), del que su director dijo: “Es Colombia en chiquito, con un poco de humor”, y también de la época es la obra de un realizador español afincado en Colombia, que filmaba con inspiración neorrealista, José María Arzuaga: Raíces de piedra (1961) y Pasado el meridiano (1967).

1960: tratando que el cine colombiano mire al mundo, y que el mundo del cine mire a Colombia, Víctor Nieto y un grupo de empresarios fundan el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias.

1967: se promulga la Ley 1ª. que busca la reconstrucción de Quibdó, con otro impuesto del 10% sobre cada boleta de entrada a espectáculos públicos.

Es mucho lo que el cine le ha dado a la economía colombiana, pero esos aportes permanecieron invisibles hasta los años 90, década en la que se inician los estudios de economía y cultura.

El 11 de abril de 1971, el Alcalde de Bogotá, Carlos Albán Holguín, expide el decreto 0631, mediante el cual se creó la Cinemateca Distrital de Bogotá, como entidad dependiente de la Secretaría de Educación del Distrito. La Cinemateca Distrital de Bogotá se fundó siguiendo el modelo de la Cinemateca Francesa. La primera sede fue la sala Oriol Rangel en el Planetario y las primeras oficinas quedaron en uno de los locales de los bajos de las Torres del Parque. Isadora de Norden fue la primera directora de la institución, y fue la persona que lideró el proyecto de su creación, apoyada por su esposo y director de cine, Francisco Norden junto con amigos cercanos como Hernando Valencia Goelkel. En esos primeros tiempos, a la Cinemateca la acompañó la presencia entusiasta de los otros Hernandos: Salcedo Silva y Martínez Pardo. Hasta la fecha, la Cinemateca ha tenido dos sedes: la del Planetario y la actual, en la carrera 7 con calle 22, habilitada en 1976 por Jacques Mosseri de lo que fuera el “foyer” del Teatro Colombia (actual Teatro Jorge Eliécer Gaitán), un espacio que en otra época fue el Grill Colombia.

La primera muestra de cine de la Cinemateca se presenta en octubre de 1971. A lo largo de ese año, la Cinemateca tuvo una programación que es ejemplo de la diversidad del cine de la época: maestros del cine clásico francés, la edad de oro de la comedia americana, expresionismo alemán, documentales y la obra de Charles Chaplin, entre otros.

En 1972, tras 5 años de trabajo, Marta Rodríguez y Jorge Silva concluyen la emblemática película Chircales, que será la primera que tenga una amplia participación y premios en festivales internacionales (Leipzig y Oberhausen, entre otros). De la misma época son otros destacados trabajos como El páramo de Cumanday (Gabriela Samper, 1965), Las murallas de Cartagena (Francisco Norden, 1963), Chichigua (Pepe Sánchez, 1963), y el cine político de Carlos Álvarez: Asalto (1967), Los hijos del subdesarrollo (1971) y ¿Qué es la democracia? (1975).

En paralelo se realizan otros largometrajes de ficción y comedias como Y la novia dijo… (Gaetano Dell´Era, 1964), producida e interpretada por Jorge Ramírez y Lizardo Díaz Muñoz (Emeterio y Felipe, Los tolimenses).

Desde sus primeras actividades, la Cinemateca Distrital ha estado interesada en la protección del patrimonio audiovisual colombiano, en la circulación del mismo y en generar una historia crítica alrededor de ese patrimonio. Es legendaria la muestra que la Cinemateca realizó en 1973, la primera muestra de cine colombiano que se hizo en toda la historia del cine nacional: “Cine colombiano 1950-1973”, y que contó con un catálogo en cuya carátula estuvo el emblemático fotograma de Chircales (Marta Rodríguez y Jorge Silva, 1972): el del niño con los ladrillos a cuesta.

1974: la Cinemateca Distrital de Bogotá publica “Crónicas de Cine”, de Hernando Valencia Goelkel, selección de críticas editadas entre 1959 y 1974.

Los años 70 se caracterizan por un instrumento estatal que buscaba fomentar el desarrollo del cine (el “sobreprecio”): el 6 de septiembre de 1972, la resolución 315 de la Superintendencia de Precios fijó un cobro adicional en cada boleta, para recaudar un dinero que a través de los exhibidores pasara directamente a los realizadores de cortos y largos colombianos. En tres años, la producción de cortos pasó de 6 a 83. La medida, en principio útil y que logró la producción de cortometrajes con relevancia estética e histórica, pronto se convirtió en una manera de hacer dinero fácil: haciendo cortos con retazos de filmes y sin ningún valor, a pesar de la creación de una Junta de Control de Calidad. Tanto la Junta como la medida han recibido críticas[4]: es gracias al sobreprecio que se realizaron más de 600 cortos (439 documentales), filmes en los que muchos realizadores pudieron formarse, pero como dice Camila Loboguerrero, es con esos trabajos que se inicia la “leyenda negra del cine colombiano”, la que asegura que la calidad del cine nacional es inferior al de cualquier otra cinematografía.

Es necesario aprender de los errores y construir instrumentos útiles para un mundo audiovisual cambiante.

1972: Fernando Laverde, pionero de la animación formado en la televisión, realiza su primer corto: El país de Bella Flor, después vendrán los largometrajes La pobre viejecita (1978), Cristóbal Colón (1982) y la coproducción Martín Fierro (1989).

 

Colon

 

También protagonistas de las pantallas en los 70 son el cine de Jairo Pinilla (Funeral siniestro, 1977, entre otras), y el de Gustavo Nieto Roa: El taxista millonario (1979), entre otros.

1976: se Inaugura la nueva sede de la Cinemateca Distrital de Bogotá, la que ocupa en la actualidad. El Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, crea con la Cinemateca el Concurso de Cine Colombiano que estimulaba lo más significativo de la producción nacional. A partir de ese año, junto con Colcultura, la Cinemateca realizará el Festival de Cine Colombiano.

1977: la Cinemateca Distrital realiza el I Festival de cine en Súper8, el medio de producción alternativo de la época, y publica el primer número de la revista “Cinemateca”.

Entre 1974 y 1976 se publica, “Ojo al cine”, una revista de critica creada en el marco de las actividades del Cine Club de Cali. En 1978, Carlos Mayolo y Luis Ospina, dos miembros de ese Cine Club realizan la irónica y brillante, Agarrando pueblo. La obra de ambos realizadores, tanto en cine como en televisión, será fundamental en la historia de las imágenes en movimiento de Colombia.

1978: el Acuerdo 2 del Concejo de Bogotá crea el Instituto Distrital de Cultura y Turismo y adscribe a la Cinemateca Distrital como una de sus dependencias.

1978: el Decreto 1244, autoriza la creación de una sociedad entre entidades públicas para la ejecución de políticas cinematográficas y para el recaudo de recursos destinados al cine: la Compañía de Fomento Cinematográfico (FOCINE). Con FOCINE se inicia una etapa completamente diferente en la historia del cine nacional, una historia en la que hubo por igual errores y aciertos. Entre 1978 y 1993 FOCINE produjo 45 largometrajes, 84 mediometrajes y 64 documentales.

Entre los aciertos de FOCINE estuvieron las becas y los talleres de formación, los concursos y los mediometrajes para televisión (FOCINE combinó el cine y la televisión, descubrió que el mismo lenguaje puede compartir pantallas). Entre sus errores estuvo el de convertirse en propietario de los filmes que apoyaba.

1981: se inicia la publicación de la primera época de los Cuadernos de Cine Colombiano de la Cinemateca Distrital de Bogotá. Ese año se pone en servicio su biblioteca con más de 600 libros y revistas especializadas. El archivo gráfico de la Cinemateca contaba en ese momento con 350 afiches y 700 fotografías de cine colombiano y latinoamericano.

1982: se publica “El cortometraje del sobreprecio” de Carlos Álvarez, editado por la Cinemateca Distrital. En 1983 la Cinemateca sale del edificio y desarrolla durante un par de años el programa Cine Club en los barrios.

1983: se funda el Festival Internacional de Cine de Bogotá

1984: Francisco Norden estrena Cóndores no entierran todos los días, la primera película colombiana que se presenta en el Festival Internacional de Cine de Cannes.

1984: la Cinemateca publica el boletín Súper 8 para los creadores alternativos.

Entre 1983 y 1986 se emite “Yuruparí”, una serie de documentales para televisión realizados en su mayoría por Gloria Triana, como resultado de un recorrido que inicia en 1982 y que abarca cuatro años de exploración por la riqueza de las culturas populares de Colombia.

1985: se inaugura Teleantioquia, primer canal regional de televisión. En 1986 nace Telepacífico, luego surgirán Telecaribe y Telecafé, entre otros. Con los canales regionales de televisión, surge una nueva manera de concebir el documental, una manera que en palabras de Óscar Campo: “Abandona el documental usado sólo como un instrumento para propagar ideas. Con los canales regionales se crea un documental diverso, de estéticas cruzadas, con recursos del video”. Buenos ejemplos de estos nuevos documentales se pueden encontrar en una serie de televisión que transformó la mirada de los documentalistas colombianos: “Rostros y Rastros” (producida por la Universidad del Valle y el canal Telepacífico de 1988 a 2000). Los documentales para televisión empiezan a explorar las identidades nacionales en las regiones de Colombia.

1986: se crea la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (FPFC), gracias a la Cinemateca Colombiana y al Cine Club de Colombia de Hernando Salcedo Silva, gracias a Cine Colombia, a la Fundación Rómulo Lara y a la Cinemateca Distrital que en ese entonces era parte del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT).

Gilles Charalambos y José Alejandro Restrepo emprenden programas académicos y proyectos artísticos relacionadas con el video y las nuevas tecnologías. En 1987 la Cinemateca Distrital realiza una muestra de video arte que cuenta con la curaduría de Gilles Charalambos.

1990: Víctor Gaviria realiza Rodrigo D, No futuro y su cinta es invitada al Festival Internacional de Cine de Cannes.

 

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1992: Paul Bardwell y Luis Alberto Álvarez fundan en Medellín la Revista Kinetoscopio, publicación periódica de reseñas, ensayos y crítica cinematográfica que aún se sigue editando.

1993: se liquida FOCINE y la noticia llega el primer día de rodaje de La estrategia del caracol (Sergio Cabrera), último largometraje coproducido por esta empresa. La cinta logra concluirse y se estrena en 1994 en medio de un inmenso éxito nacional e internacional que recuerda a los cinematografistas que la necesidad de expresarse audiovisualmente se impone sobre los conflictos y la política.

1995: se funda el Festival de Cine Europeo, Eurocine.

Desde los años 90 las universidades de los Andes, Javeriana y Nacional impulsan las artes electrónicas y digitales, lo que tiene como resultado obras de videoarte, “Net Art”, arte interactivo y arte sonoro, entre otras narrativas multimedia que aprovechan las nuevas tecnologías. En esa década se crean espacios de arte digital como Artrónica, el Salón de Arte Digital, el Festival de la Imagen, y espacios alternativos como Bogotrax, donde se refleja el uso del video en distintas plataformas.

Tras la muerte de FOCINE parece que el cine colombiano no tiene apoyo estatal, pero algunos instrumentos se siguen fortaleciendo, como la Cinemateca Distrital de Bogotá que crea en 1994 sus estímulos a la producción. En 1998, este concurso lo gana Jorge Navas con el proyecto Alguien mató algo (ver: http://geografiavirtual.com/alguien-mato-algo-jorge-navas-1999/), y en 2013 lo obtiene el filme que en 2014 recibe la primera Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes que el cine colombiano ha recibido en su historia, el cortometraje Leidi (Simón Mesa, 2013).

 

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Sobre el reconocimiento que obtuvo de la Cinemateca por el proyecto Alguien mató algo, dice Jorge Navas: “En un momento en que pensé que no había ningún apoyo, me llegó este premio con el que pude hacer mi corto y empezar a abrir puertas internacionales”. Junto con Alguien mató algo y Leidi,  otra de las grandes películas de la historia del cine colombiano que existe gracias a los premios de la Cinemateca es La cerca (Rubén Mendoza, 2004. Ver: http://geografiavirtual.com/la-cerca-ruben-mendoza-2004/)

1996: el proyecto “Segundo Tiempo” de Ricardo Coral, gana el premio de la Cinemateca. Este proyecto será la base del largometraje Posición viciada, la segunda experiencia en cine de Dago García, un libretista de telenovelas, que también es guionista y productor cinematográfico, un gestor que con un esquema industrial eficiente, tras 17 películas (la mayoría comedias), ha acostumbrado a los colombianos a un estreno cada 25 de diciembre.

1997: se sanciona la Ley 397, Ley de Cultura, que funda el Ministerio de Cultura con sus direcciones, entre las que está la de Cinematografía. Esta Ley da vía libre a la creación de un fondo mixto de apoyo al cine que se construirá el año siguiente: Proimágenes en Movimiento (hoy Proimágenes Colombia).

1998: se crea la Muestra Internacional Documental, y es evidente que las salas alternativas de Bogotá se quedan cortas para albergar el creciente número de festivales y muestras de cine.

1998: la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura realiza sus primeras convocatorias públicas, entre los filmes premiados está La vendedora de rosas de Víctor Gaviria, cinta rodada en 1996, que fue seleccionada para el Festival de Cannes.

El primer Director de Cinematografía del Ministerio es Felipe Aljure, realizador de cine y publicidad que en 1993 estrenó el largometraje La gente de la Universal. Él y su equipo proponen atender de manera integral el desarrollo del cine, la totalidad del ecosistema audiovisual: desde la formación de las personas, hasta la preservación de los filmes que han cumplido su ciclo en salas y otras pantallas.

2000: la Cinemateca Distrital de Bogotá organiza el I Encuentro de Cinematecas de Iberoamérica.

2001: la Cinemateca Distrital de Bogotá, gracias a la iniciativa del Goethe Institut, con el apoyo del Instituto Pensar de la Universidad Javeriana y del Centro Colombo Americano de Medellín, crea el “Ciclo Rosa”, el primer festival de cine “Queer” de Colombia.

 

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2003: el trabajo interinstitucional se impone como el gran acierto de esta etapa. Es gracias a que la Dirección de Cinematografía y Proimágenes son instituciones hermanas, y a que en la junta de esta última[5] están las mayores instituciones del sector audiovisual y su contexto, que se dan las condiciones para la redacción y aprobación de la Ley de Cine, la Ley 814, que crea el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) y el incentivo tributario para la inversión en películas colombianas.

Todo en el cine, como todo en las obras humanas es el resultado de un trabajo en equipo.

2003: la Cinemateca Distrital inicia la publicación de los Cuadernos de Cine Colombiano – Nueva época, con 5 primeros números que marcan la pauta de una publicación (“Balance argumental”, “Acevedo e hijos”, “Víctor Gaviria”, “Rostros y rastros” y “Balance documental” ) que la Cinemateca continúa editando y que construye memoria crítica sobre el cine nacional. Ese año se crea la página web de la Cinemateca, la primera del sector de cultura de Bogotá, después de la del Instituto Distrital de Cultura Turismo del que la Cinemateca era parte.

2005-06: el Consejo Nacional para las Artes y la Cultura en Cinematografía (CNAAC), órgano colegiado creado por la Ley 814 de 2003 para administrar el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico asigna los primeros recursos para la construcción de la nueva sede de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.

Entre 2006 y 2010 la Cinemateca hace parte de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y se crea la Gerencia de Artes Audiovisuales que también es la Cinemateca Distrital de Bogotá.

2010: el Acuerdo 440 de 2010 del Concejo de Bogotá funda el IDARTES, y establece que “El objeto del Instituto de las Artes es la ejecución de políticas, planes, programas y proyectos para el ejercicio efectivo de los derechos culturales de los habitantes del Distrito Capital, en lo relacionado con la formación, creación, investigación, circulación y apropiación de las áreas artísticas de literatura, artes plásticas, artes audiovisuales, arte dramático, danza y música, a excepción de la música sinfónica, académica y el canto lírico.” La Cinemateca Distrital entra a hacer parte del IDARTES como Cinemateca Distrital – Gerencia de Artes Audiovisuales.

2012: segunda Ley de Cine, la 1556 que fomenta el territorio nacional como escenario de obras cinematográficas. Esta Ley crea el Fondo Fílmico Colombia y fortalece la labor de la Comisión Fílmica de Colombia, un programa de Proimágenes. El FFC tiene 250 mil millones de pesos para la primera década de vigencia de la ley, fondos que sirven para el reembolso de gastos realizados por producciones extranjeras en Colombia.

2013: la Cinemateca Distrital diversifica sus publicaciones con tres colecciones: Cuadernos de Cine Colombiano – Nueva época, los Catálogos Razonados y la Colección Becas, que también se publican en Internet como libros electrónicos o PDF. Ese año con la Alta Consejería para las TIC de la Alcaldía de Bogotá, la Cinemateca realiza el Encuentro transmedia y narrativas audiovisuales.

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Con el Decreto 340 de agosto de 2014 se crea la Comisión Fílmica de Bogotá (CFB) y el Permiso unificado para filmaciones audiovisuales (PUFA). Se inicia el proceso de coordinar las diferentes oficinas y los diferentes permisos que se requieren para un rodaje en espacios públicos de Bogotá, primer paso para que la CFB pueda, de manera responsable, ofrecer a Bogotá y al talento colombiano como parte de filmaciones internacionales.

En noviembre de 2013 el IDARTES (Instituto Distrital de las Artes) y la ERU (Empresa de Renovación Urbana de Bogotá) firman el convenio que permitirá la construcción de la Nueva Cinemateca de Bogotá en el Barrio Las Aguas.

En marzo de 2014 se lanza el proyecto de la Nueva Cinemateca de Bogotá.

 

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El 10 de noviembre de 2014, el Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro, presenta los planos de la nueva Cinemateca de Bogotá, seleccionados en un concurso realizado a través de la Sociedad Colombiana de Arquitectos. El Alcalde anuncia ese día anuncia que entregará todos los recursos requeridos para su construcción. La obra se iniciará en el segundo semestre de 2015. Los diseñadores de la nueva Cinemateca son los arquitectos de la empresa Colectivo 720, de Cali (www.colectivo720.com)

 

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En mayo de 2015, la Cinemateca Distrital realiza Mayo Mayolo, homenaje a la obra del realizador de cine y televisión, Carlos Mayolo (1945-2007). En el marco del evento se lanza el Cuaderno de Cine Colombiano – Nueva época No 21: Carlos Mayolo, y se presenta la nueva colección de cajas de video Cine Colombiano, una colección bilingüe (español/inglés), cuyo primer número estará dedicado a Mayolo. La nueva colección se realiza gracias a una alianza entre la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (FPFC), Proimágenes Colombia y la Cinemateca Distriral – Gerencia de Artes Audiovisuales del Idartes. En los tres años previos al lanzamiento de esta obra audiovisual, la Cinemateca creó dos colecciones de video: Videoteca Local (2013, 2013 y 2014) y Cinemateca Rodante (2013 y 2014), y junto con la FPFC hizo las cajas: “Dunav Kuzmanich” y “Movimientos sociales en el cine colombiano”.

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En 2015, en el 68o Festival Internacional de Cine de Cannes, el largometraje La tierra y la sombra del realizador caleño César Acevedo (nacido en 1987) obtiene la Cámara de Oro, el más importante premio internacional que haya obtenido un largometraje colombiano.

Artículo en el periódico El Espectador sobre la participación del cine colombiano en Cannes 2015: http://www.elespectador.com/noticias/cultura/ganar-los-cannes-articulo-563081

 

Desde la fundación de la Cinemateca en 1971, el panorama del cine colombiano ha cambiado radicalmente, en 2014:

Colombia es la cuarta mayor industria cinematográfica de América Latina[6].

El desarrollo del cine en Colombia, y en general de las industrias culturales avanza ofreciendo múltiples ventajas: articulando identidades, preservando el patrimonio y la memoria, y superando formas de exclusión, entre otras. La participación de las industrias culturales en el PIB colombiano fue de 1,78%[7] en 2007. El 70% de estas industrias están en Bogotá.

El Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, creado por la Ley de cine de 2003, ha canalizado unos 90 mil millones de pesos con destino a la producción de películas, capacitación, escritura de guiones, participación en mercados y festivales, distribución, presencia en cines, televisión y nuevos medios digitales, proyectos de conservación del patrimonio nacional de imágenes en movimiento y lucha contra la piratería.

Otro de los estímulos creados por la Ley es una deducción tributaria del 165% (antes 125%) sobre cada inversión en películas colombianas, lo que ha atraído desde el inicio de la Ley de Cine recursos cercanos a los 107 mil millones de pesos.

Los agentes industriales de la cadena cinematográfica (productores, distribuidores, exhibidores), reciben 50% de exención en renta si capitalizan utilidades para nuevas actividades, lo que ha llevado a transformaciones como que las pantallas cinematográficas hayan pasado de menos de 300 en 2004 a 689 en 2012 (más de 200 digitales). La asistencia a salas también se incrementó: en 2003 eran menos de 20 millones y en 2012 fueron 40.8 millones de espectadores (17.1 de los cuales se registraron en Bogotá́).

Entre 2003 y 2013 se estrenaron 140 largometrajes nacionales. En todo el Siglo XX se estrenaron sólo 367 largometrajes. Muchas de estas películas son coproducciones, lo que permite intercambios de capitales y talentos.

600 mil millones de pesos anuales ingresan a las cuentas nacionales provenientes del sector cinematográfico. Para incrementar esta cifra y capitalizar productos y servicios conexos (turismo, entre otros), las regiones han iniciado la creación de comisiones fílmicas.

La historia y geografía del audiovisual nacional ha cambiado, pero todavía son muchos los retos, siendo el mayor de todos defender los logros adquiridos.

Entre otros retos para el futuro del audiovisual colombiano se encuentran: que los colombianos vean su cine y que este cine pueda recuperar su inversión en salas, que el audiovisual nacional aproveche las oportunidades de las nuevas tecnologías, que el cine colombiano represente a todas las culturas de esta nación de naciones, entre muchos otros.

Desde 1971, la Cinemateca Distrital ha sido un instrumento constante para el desarrollo del cine nacional. La Nueva Cinemateca de Bogotá defenderá lo alcanzado y será un aporte histórico para la preservación del patrimonio y para el logro de nuevos avances del audiovisual colombiano.

 

FUENTES:

– www.patrimoniofilmico.org.co

– Hernando Salcedo Silva: “Crónicas del cine colombiano” Ed. Carlos Valencia. 19xx

– Varios autores: “Historia del Cine Colombiano”. Serie de televisión en 14 capítulos. FPFC.

– www.banrepcultural.org

– Ana María Higuita: Monografía de grado en Historia: “Memoria e imagen: Cine documental en Colombia, 1960-1993”. U. de Antioquia, 2012.

– www.geografiavirtual.com

– www.proimagenescolombia.com

– www.locationcolombia.com

– www.mincultura.gov.co

– www.culturarecreacionydeporte.gov.co

– www.idartes.gov.co

– www.cinematecadistrital.gov.co

– Diego Rojas, Cira Mora y Julián David Correa: “CD ROM: 30 Años de la Cinemateca Distrital y del Cine en Colombia”. Cinemateca Distrital, IDCT. 2002.

 

 

Imágenes: (1) Ilustración del libro “Nueva Cinemateca e Bogotá”. (2) Fotograma del filme silente “Garras de oro” (P.P. Jambrina, 1926) .  (3)  Afiche del filme animado “Cristóbal Colón” (Fernando Laverde, 1982).  (4) Afiche de la película “Rodrigo D. No futuro” (Víctor Gaviria, 1990). (5) Fragmento del afiche del Ciclo Rosa 2013. (6)  Portada del catálogo razonado, Artes mediales. (7) Foto de la entrada de la Cinemateca Distrital de Bogotá.  (8) Diseño del edificio de la nueva Cinemateca de Bogotá (9) Imagen de Mayo Mayolo, homenaje a la obra de Carlos Mayolo,

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El libro que se hizo con base en esta investigación se puede descargar de: http://idartes.gov.co/images/multimedia/cinemateca/publicaciones/2014/LibroCompletoNuevaCinemateca.pdf

 

 


[1] El más famoso integrante del Grupo de Barranquilla es Gabriel García Márquez, aunque este grupo y sus tertulias se desarrollaron alrededor de los escritores José Félix Fuenmayor y el catalán Ramón Vinyes. Del grupo hacían parte el director de “La langosta azul”, Álvaro Cepeda Samudio, junto con Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas, Alejandro Obregón, Orlando Rivera “Figurita” y Julio Mario Santo Domingo, entre otros.

[2] Sobre todo porque los colombianos llegados de Europa y Estados Unidos usaban como apelativo cariñoso la palabra “maestro”, más que porque estos creadores lo fueran en un sentido estético o por su formación en escuelas internacionales.

[3]  Revista Mito: creada por Hernando Valencia Goelkel y Jorge Gaitán Durán, revista que se publicó de 1956 a 1962.

[4] Patricia Restrepo y Luis Alberto Álvarez, entre otros.

[5] Son miembros de la Junta de Proimágenes: los ministerios de Cultura, Comunicaciones y Educación, la Universidad Nacional, Colciencias y la DIAN, por el sector público; y: Cine Colombia, la Asociación de Distribuidores de Películas Internacionales, Kodak, la Fundación Patrimonio Fílmico, realizadores y productores.

[6] Fuente: Documento Conpes 3659 de 2010.

[7] Idem.

 

 

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