Xipe Totec

Es el reino de Xipe Totec, de Nuestro Señor Desollado. Señor de la primavera a quien rendimos tributo con las pieles arrancadas de nuestros enemigos aún en vida. Cubrimos el cuerpo frío de nuestro Señor con las pieles calientes de los que son más débiles que nosotros, de quienes no tienen Su favor. Bebo una botella de vino cada noche, una botella de vino blanco muy frío. Pruebo todos los blancos de América: los argentinos, los chilenos… y ya, no hay más vinos que valga la pena probar, pero en esos dos países hay cepas diversas y colores y sabores, y tonos de fondo a vainillas y a cerezas. Yo mismo soy un blanco de América, pero como estos vinos soy un mestizo de la tierra ensangrentada. Primavera pipil de guerreros expulsados por su gente. A su manera, son mestizos los rojos pipil, son desecho, son conquistadores de ocasión, oportunistas de obsidiana, y no son diferentes de los oportunistas de la pólvora, de los españoles a quienes no pudieron desollar. Españoles de la Iberia cegada por Castilla y Vaticano, la España oscurantista que masacra a sus mejores hijos: a los laboriosos judíos, a los sofisticados moros, a los pensadores de todos los credos y lugares. También España es el reino de Xipe Totec.

Julián David Correa

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