Poesía maya: Humberto Ak’abal

Poesía maya: Humberto Ak’abal

NO NOS ROBARON LAS PALABRAS*

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Humberto Ak’abal es un poeta maya nacido y muerto en Guatemala (Momostenango, 1952 – Ciudad de Guatemala, 2019). Su apellido significa “aurora” y se simboliza con el jaguar. Humberto Ak’abal fue un hombre de campo que estuvo en la escuela hasta los 12 años, edad a la que se fue a trabajar a la capital de Guatemala. Desde muy pequeño se ocupó en las labores del hogar, en el tejido de cobijas con lana de oveja y en la milpa. En ciudad de Guatemala la pobreza lo obligó a dormir en un parque, pero pronto fue obrero y realizó labores de limpieza entre otros modestos oficios, hasta llegar a ser diseñador en una empresa de confecciones. Por un tiempo la guerra civil lo obligó a vivir entre Momostenango y Guatemala.

La lectura y la escritura acompañaron a Ak’abar desde la escuela, aunque su encuentro con los libros tiene algo de mítico: en un artículo del periódico Prensa Libre se recuerda una historia que narró en 1998 según la cual en el techo de la casa de su abuelo había una caja de libros que nadie leía porque inducían a la locura, pero que nadie quemaba porque podían traer una maldición. Esa caja de libros estaba llena de literatura clásica europea que Humberto Ak’abal leyó con pasión después de robar la caja. Y hay otra historia: en una entrevista con Gustavo A. Montenegro publicada en Hablo para taparle la boca al silencio, Ak’abal dijo que su encuentro con los libros empezó con el robo de uno sobre Juan Sebastián Bach (79). Quizá la verdad que puede encontrarse en ambas historias es que en la realidad o en el imaginario del pueblo de Ak’abal los libros y la lectoescritura castellana son algo con lo que se corren riesgos, y a lo que a veces sólo se accede con dificultad y saltándose las reglas que otros han impuesto.

Una bella y aparente sencillez envuelve la poesía de Ak’abal, como eran bellas las ropas que hacía con las telas que le regalaban en su empresa de confecciones, y como en esas ropas sus poemas son un tejido de mundos cercanos y lejanos, del mundo maya y del mundo mestizo que se vuelven propios gracias al acto poético. La sencillez de su poesía es aparente porque el uso de palabras originarias, onomatopeyas, costumbres e imágenes de su pueblo hace que su obra sólo sea completamente clara para quienes compartieron su vida (lo que quizá también suceda con las obras de todos los artistas).

Ak’abal tuvo un gran respeto por los libros, su biblioteca personal tenía unos diez mil volúmenes, para él la lectura era un acto de humildad, y sin embargo en el breve poema Si los pájaros deja claro que hay sabidurías que no requieren de papel y cuya existencia en el mundo trasciende los libros y otras obras humanas. En relación con el Popol Wuj, por ejemplo, en una entrevista con Francisco José Cruz (102) ha dicho que son pocos los indígenas que han leído el libro donde las palabras del Popol Wuj quedaron asentadas, pero que todos los indígenas conocen esas palabras, siempre por boca de los abuelos, por vía de la tradición oral. En Si los pájaros, como en su pueblo, la voz es el vehículo de la tradición. Hay ideas e imágenes comunes entre Si los pájaros y su poema La voz: La vida de las montañas / está en la voz de sus pájaros. / La voz de los pueblos / son sus cantores: / un pueblo mudo / es un pueblo muerto”.

Carlos Montemayor en diferentes textos ha afirmado que las literaturas mexicanas son tres (12): la castellana, la latina y las de los idiomas indígenas, a pesar de que las lenguas y las manifestaciones culturales de los pueblos originarios fueron reprimidas por motivos económicos y políticos, y por diferentes evangelizaciones cristianas, una situación que se presenta en toda la América hispana. Montemayor en La discriminación idiomática, capítulo de su libro La literatura actual en las lenguas indígenas de México, cita a diferentes autores que consideran las lenguas originarias como opuestas al progreso o que claramente denigran de ellas (Marcelino Menéndez y Pelayo y Silvanius G. Morley, entre otros), y recuerda la leyenda del chibompan, un monstruo de los manglares que se lleva a los niños que hablan chontal. En diversas entrevistas Ak’abal recuerda que en su casa sólo se hablaba k’iche’ y que ir a la escuela implicaba burlas por hablar un castellano apenas funcional, y en su poema El viejo canto de la sangre se refiere al español de la siguiente manera: “esta lengua es el recuerdo de un dolor”, y sin embargo el castellano se convirtió uno de los vehículos de su poesía.

Natalio Hernández en su conferencia El español también es nuestro plantea una posición en la que coincide con Ak’abal, este poeta guatemalteco escribía su obra en k’iche’ y en español, se traducía a él mismo encontrando las palabras apropiadas en cada idioma. El castellano lo conectaba con el mundo y el k’iche’ lo mantenía unido a la tradición. En su conversación con Francisco José Cruz dijo:

“Como no tenemos traductores en nuestras lenguas mayas, la autotraducción es una necesidad para universalizar el pensamiento. (…) De todos modos, hablar los dos idiomas me ha dado nuevas posibilidades: el castellano, para comunicarme con una gran parte del mundo y el k’iche’ me mantiene cerca de mi gente. Lo más sorprendente para mí es que, desde el idioma k’iche, también puedo ver el mundo con otros ojos y, desde el idioma castellano, ver mi cultura con otra mirada. Soy un poeta bicéfalo. (94)

En el poema Tapixca / Jach se pone en juego esa confluencia de idiomas y es un homenaje a las tradiciones y al carácter sagrado de la tierra, el maiz y la cosecha, que en el poema son una representación de la totalidad de su cultura: “Los pies calzados de lodo, / ¡no hay reverencia mayor!”, no hay mayor honor que estar unido a la tierra, no hay mayor homenaje a la tierra que cuidarla, cultivarla y vestirse de ella.

Tapixca / Jach está lleno de palabras que se trenzaron desde el nahuatl al castellano, como tapixca (o tapisca), tapesco, sanate (o zanate), chocoyo o matate. El poema también incorpora onomatopeyas que recogen las voces de las aves: “Xalolilo, xalolilo, lelele’, lelele’… “. En realidad este es un poema escrito en tres lenguas.

Sobre las onomatopeyas que son frecuentes en su poesía dijo en Humberto Ak’abal, poeta de dos lenguas y un mundo:

“Las onomatopeyas son recurrentes en el idioma k’iche’. Así que, como es parte de mi lengua, éstas surgen de manera automática mientras escribo. En el Popol Wuj sólo una vez se recurre a la onomatopeya para referirse al sonido que produce el amasado de la masa de maíz sobre una piedra de moler. Eso también fue una luz para mí porque me di cuenta que es un bello recurso poético. Entrelazar sonidos en mis poemas es como ponerle unas notas musicales.” (109)

En su poema Robo Ak’abal escribe: “Nos han robado / tierras, árboles y agua. / De lo que no han podido / adueñarse es del Nawal. / Ni podrán”. Su obra entera es una afirmación de estas palabras.

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Humberto Ak’Abal.

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DOS POEMAS DE HUMBERTO AK’ABAL

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SI LOS PÁJAROS

Si los pájaros

escribieran sus cantos,

hace tiempo

que los habrían olvidado.  

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TAPIXCA / JACH

Caminemos,

entremos,

es el templo natural del maíz.

Los pies calzados de lodo,

¡no hay reverencia mayor!

Matas de milpa,

risas de mazorca.

Recojamos en matates

llenos de redes,

el mulco se recoge en morrales.

Sanates juegan,

chocoyos parlan,

tan negros y tan verdes.

Xalolilo, xalolilo, lelele’, lelele’…

Desde el tapexco se desgrana

el último canto

del cuidador maicero;

la tapixca termina.

Levantémonos sobre nuestros pies

y sigamos caminando

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*POR:

JULIÁN DAVID CORREA

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BIBLIOGRAFÍA

– Ak’abal, Humberto. Hablo para taparle la boca al silencio. León: Tsunun, 2020. Impreso.

– Cruz, Francisco José. “Humberto Ak’abal, poeta de dos lenguas y un mundo”. Hablo para taparle la boca al silencio. León: Tsunun, 83-118. 2020. Impreso.

– Hernández, Natalio. El español también es nuestro: Palabras pronunciadas en la clausura del Decimotercer Congreso de las Academias de la Lengua Española. S.d.

– Montemayor, Carlos. La literatura actual en las lenguas indígenas de México. México: Ed. Universidad Iberoamericana, 2001. Impreso.

– Montenegro, Gustavo A. “Esto es como un sueño” Hablo para taparle la boca al silencio. León: Tsunun, 2020. 77-82. Impreso.

– Villalobos, Roberto. “Los versos del jaguar Ak’abal”. Prensa Libre. 10 de febrero, 2019. Cultura. www.prensalibre.com

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IMÁGENES Y VIDEOS

(1) Foto de Humberto Ak’Abal tomada de la página: https://www.prensalibre.com/vida/escenario/asi-fue-la-primera-entrevista-que-se-hizo-a-humberto-akabal-en-su-natal-momostenango/

(2) Foto de Humberto Ak’Abal tomada de la página: https://literariedad.co/2018/08/05/humberto-akabal/

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