Niños que no quieren crecer

Niños que no quieren crecer

JORGE NAVAS Y EL ARCHIVO DE SU FILME «ALGUIEN MATÓ ALGO»

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Por:

Karen Daniela Novoa y

Julián David Correa

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Con este ensayo exploraremos cuatro caminos en la obra del cineasta Jorge Navas. El material que inspiró este viaje está formado por los documentos que Jorge Navas conserva como archivo del proceso de realización del corto Alguien mató algo (1999. Colombia), además de ese archivo se tomaron en cuenta el cuento original que inspiró ese filme, la totalidad de la filmografía de Navas y el archivo fotográfico que registra el rodaje de su cortometraje.

Para la realización de este ensayo en agosto de 2021 Jorge Navas nos entregó en préstamo una parte de la colección de objetos que conserva sobre el proceso de realización del cortometraje Alguien mató algo. Obtener ese depósito no fue fácil: en una experiencia académica previa unos estudiantes jamás le devolvieron el material prestado. Los documentos recibidos fueron inventariados y digitalizados.

Los materiales en custodia se pueden agrupar de la siguiente manera: versiones del guion en inglés y francés junto con sus sinopsis; carpeta con soportes del desarrollo de la mezcla sonora y los pagos asociados a ese proceso para Estudios Churubusco, el Centro de Capacitación Cinematográfica de México y la empresa Dolby; carpeta con los soportes del proceso de contratación con la Alcaldía Mayor de Bogotá a través del Instituto Distrital de Cultura y Turismo donde constan también los documentos de la unión temporal Jorge Navas, empresa que produjo el filme; 12 catálogos de festivales y 4 volantes de eventos en los cuales se proyectó el filme durante los dos años posteriores a su estreno; un dossier de prensa con una revista Kinetoscopio completa y con fotocopias de 12 artículos que se publicaron sobre el filme alrededor de la fecha del estreno. Adicionalmente nos pusimos en contacto con otras dos personas importantes en la realización de Alguien mató algo: el autor del cuento que inspiró la película y el fotógrafo que registró el rodaje. Fernando González, autor del cuento inédito Heriberta, nos proporcionó una copia de su historia, y el fotógrafo Eduardo Carvajal que actúa en el cortometraje y registró su proceso puso a disposición de esta investigación 18 fotos. Para esta investigación también exploramos la totalidad de la obra fílmica de Jorge Navas con excepción de sus trabajos para Nickelodeon y Disney que son un largometraje y una serie que realizó por encargo.

Jorge Navas nació en Popayán en 1973 y desde los 19 años está jugando con imágenes en movimiento. Se graduó en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad del Valle en Cali, su trabajo de grado fue el largometraje Calicalabozo (1996). Por ese mismo tiempo Jorge Navas realizó los comerciales de una campaña que buscaba reducir el consumo de drogas, unas cuñas baratas en su costo, pero únicas en su ritmo y creatividad que llevaron a que Navas fuera contratado por la productora Laberinto Cine y TV (www.laberinto.tv) y que llegara a trabajar a Bogotá en el desarrollo de productos audiovisuales publicitarios. De manera paralela a esa labor Jorge Navas continuó avanzando en su obra como cineasta y en 1997 ganó el premio de cortometraje de la Cinemateca (www.cinematecadebogota.gov.co), institución que por entonces era parte del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de la Alcaldía Mayor de Bogotá y que hoy hace parte del Instituto Distrital de las Artes (www.idartes.gov.co). El premio lo obtuvo con el guion de Alguien mató algo, propuesta basada en el cuento inédito Heriberta de su amigo Fernando González. El estímulo de la Cinemateca fue de 40 millones de pesos que sumados a una gestión adicional le permitieron realizar el filme.

Jorge Navas ha continuado desarrollando sus propios proyectos, realizando comerciales y dirigiendo series para empresas como Nickelodeon y Disney. Su filmografía incluye: los cortometrajes experimentales Circuito cerrado (1995) y Olor a pueblo (1995), El circuito de la inexistencia (1996) y Fragmento para dominar el silencio (1996); el largo experimental Calicalabozo (1996); el largometraje neo noir La sangre y la lluvia (ficción, 2009); el corto Madremonte (2016), una cinta de suspenso con rasgos documentales realizado con una comunidad huitoto en su idioma, y que hace parte de la obra colectiva Amazonas (ficción, 2016); Miami Our City (2016); el largometraje musical Somos calentura (ficción, 2018), y Balada para niños muertos (documental, 2020). Es coproductor de sus propios filmes y coprodujo Perro come perro (2008) de Carlos Moreno.

Jorge Navas

En el proceso de Alguien mató algo y en el conjunto de la obra de Jorge Navas encontramos por lo menos tres grandes discursos, tres cordilleras de su cartografía: su Andrés Caicedo, su Gótico y su Bogotá. Los tres recorridos ofrecen amplios vínculos con obras literarias y audiovisuales y decidimos hacer una primera aproximación a los mismos. En este ensayo presentamos esas aproximaciones, junto con un capítulo que ofrece una mirada al proceso que llevó a Jorge Navas desde cuento Heriberta hasta el filme Alguien mató algo según se encuentra en los materiales que hacen parte del archivo. Decidimos presentar este ensayo como una obra multimedia en la página www.geografiavirtual.com: cada capítulo es un texto que tiene sentido en sí mismo, pero además ofrecemos la posibilidad de que las palabras dialoguen con videos y fotografías. Hemos desarrollado esta investigación de forma conjunta y los diálogos entre nosotros han estado presentes desde el primer momento, pero decidimos que cada uno escribiera dos ensayos manteniendo nuestras diferencias: somos personas con experiencias de vida distintas y quisimos conservar nuestros estilos y perspectivas, aunque hayamos intervenido de diferentes maneras en los textos del otro. Este modelo de trabajo se parece a uno que ha sido frecuente en la historia del cine, y en especial en la historia del cine colombiano: en el año 2016 Jorge Navas realizó en filme colectivo Amazonas, para el que rodó el corto Madremonte. La película está formada por los cortometrajes de seis cineastas, y estas obras que son tan diferentes entre sí tienen todas un motivo común que hacen de la película una obra grupal. Nuestro ensayo también es una obra conjunta.

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1. EL ANDRÉS CAICEDO DE JORGE NAVAS

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En la pantalla aparecen unas letras blancas sobre un fondo negro. Las letras, todas en mayúscula, dicen:

“BECA DE CREACIÓN EN VIDEO ARTE

INSTITUTO COLOMBIANO DE CULTURA

FONDOS MIXTOS DEL VALLE DEL CAUCA

1995

ROSTROS Y RASTROS

UNIVERSIDAD DEL VALLE TELEVISIÓN”

Los fondos y las letras se combinan con las imágenes en blanco y negro de un operador que pone una cinta de 35mm en el proyector de la cabina de una sala de cine.

“DIRECCIÓN DE CULTURA

DEL MUNICIPIO DE SANTIAGO DE CALI

FONDO MIXTO PARA LA PROMOCIÓN

DE LA CULTURA Y LAS ARTES

DEL VALLE DEL CAUCA”

Los fondos, las letras y las imágenes de la cabina de proyección empiezan a alternarse con el primer plano de un disco de acetato que gira en su tornamesa. Se escucha Wild Horses de los Rolling Stone, la cámara muestra una máquina de escribir con un papel en el rodillo y los brazos de un hombre recostado sobre el escritorio. La habitación parece pequeña y es oscura, y los planos son cerrados.

“COLCULTURA

INSTITUTO COLOMBIANO DE CULTURA

PRESENTAN

UN VIDEO DEL

OJO TACHADO”

En la pantalla, un joven delgado de camisa blanca y pelo largo se levanta de una silla de la sala de cine y sale a la calle. Es un día luminoso. Así comienza Calicalabozo.

En 1996 Jorge Navas estrenó Calicalabozo, un largometraje grabado en ¾U-matic. En ese momento el formato de captura de los audiovisuales era importante para definir la obra, así que su película experimental se consideró un video experimental. En Calicalabozo tres personajes recorren Cali: una mujer rumbera y triste, un joven flaco de lentes y pelo largo y una bella muchacha que es su pareja. Los jóvenes y la mujer llevan caminos separados pero la ciudad es la misma, y la sensación de fiesta y asfixia también lo es. Los recorridos están hechos de encuentros y desencuentros con la capital del Valle del Cauca, y a las imágenes las acompañan textos con fragmentos de todos los cuentos de Andrés Caicedo que se habían publicado hasta la fecha. El muchacho de pelo largo es una evocación de Andrés Caicedo y la joven recuerda a Angelita, la protagonista de un cuento y del inconcluso filme Angelita y Miguel Ángel (1971) que Andrés Caicedo escribió y luego codirigió con Carlos Mayolo.

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Largometraje «Calicalabozo»

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La identificación de Jorge Navas con Andrés Caicedo es central en el desarrollo de su obra, ambos comparten muchas cosas: su percepción de ser un “outsider”, la pasión por la música y por por el cine, y las referencias góticas tanto cinematográficas como literarias. Calicalabozo, el primer largo de Jorge Navas sobre Andrés Caicedo, pone en escena las sensaciones del escritor en su paso por la ciudad y su más reciente documental, Balada para niños muertos (2020), entrega al público una mirada a la intimidad del escritor en su relación con la creación literaria y fílmica desde la semilla de una familia marcada por sucesos trágicos.

La vida de Andrés Caicedo fue breve y llena de intensidad: antes de suicidarse en 1977 dejó veinticuatro cuentos y una novela, seis obras de teatro y cuatro guiones, Caicedo hizo teatro y crítica cinematográfica, fue guionista, dirigió un filme inconcluso y fue gestor cultural (fue uno de los fundadores del centro cultural Ciudad Solar y la revista Ojo al cine, y creó el Cine Club de Cali). La presencia del escritor, cineasta y gestor cultural Andrés Caicedo no ha disminuido con el tiempo: ¡Qué viva la música! (1977), la novela de Andrés Caicedo, se sigue imprimiendo y en el año 2015 tuvo una versión cinematográfica dirigida por Carlos Moreno. En junio de 2021 la editorial Planeta presentó la recopilación Todos los cuentos de Andrés Caicedo, que incluyó 22 relatos inéditos recuperados por Sandro Romero. En 1995 el Teatro Matacandelas de Medellín llevó a las tablas por primera vez Angelitos empantanados (Historias para jovencitos), una creación colectiva basada en su vida y obra, una experiencia teatral que recientemente se presentó en Teleantioquia y que se sigue presentando en distintas salas. En el 2008 el chileno Alberto Fuguet publicó una biografía de Caicedo basada en su vida y textos: Mi cuerpo es una celda (una autobiografía). En 2017 una selección de sus críticas cinematográficas que escogieron Luis Ospina y Sandro Romero se publicó con el título de Ojo al cine de la editorial Penguin Random House. La correspondencia de Caicedo se ha publicado dos veces: la edición de la Cinemateca de Bogotá que preparó Luis Ospina en el año 2007 con el apoyo de Rosario Caicedo y Sandro Romero, y la de la editorial Planeta que prepararon Ospina y Romero y que se lanzó en el 2020.

Alguien mató algo o La última inocencia es la historia de una niña que quiere ser vampiro. Los vampiros se pasean por los cuentos de Andrés Caicedo, como en Destinitos fatales(131-132), los tres breves cuentos de homenaje al cine y a la literatura gótica: en el primero un hombre joven ha creado un cine club al que cada vez acude menos gente y en el que, en medio de un ciclo de vampiros, el cinéfilo descubre con resignación que su último y único cliente es “el Conde”; y en el segundo destinito fatal un hombre que se sube a un bus en la noche termina por ser devorado por sus pocos compañeros de viaje. En la literatura de Andrés Caicedo se puede intuir el blanco y negro de la fotografía de Alguien mató algo, y se perciben los espacios opresivos y cargados de objetos que luego estarán en su película Angelita y Miguel Ángel y que hacen parte de la historia de la niña vampiro.

El cortometraje que motiva este ensayo no está basado en ningún cuento de Caicedo, ni se desarrolla en Cali, ni hay un muchacho peludo que entra y sale de salas de cine, pero la historia de Heriberta también es la de una niña que no quiere crecer, que no considera digno envejecer y que prefiere buscar la muerte a encontrarla en una lenta degradación hacia la tumba. En el caso de Heriberta la muerte que ella busca es la de cuerpos ajenos: Heriberta quiere ser vampiro y estudia para eso y practica chupando la sangre de sus compañeros del colegio.

La obra de Jorge Navas se abre con un homenaje a Andrés Caicedo y hasta la fecha su último trabajo personal también es un homenaje a Caicedo. Mientras Calicalabozo explora las sensaciones y los textos de Caicedo en relación con Cali, Balada para niños muertos explora dos temas: un capítulo de la relación de Caicedo con el cine en el que viaja a los Estados Unidos para venderle a Roger Corman dos guiones de inspiración gótica, y la historia de su propia familia y sus angustias que están marcadas por la corta y atormentada vida de un hermanito que no llegó a cumplir los tres años. A los tormentos de la vida Heriberta quiso escapar por el vampirismo, y Andrés Caicedo lo hizo a través de las letras, el cine y el suicidio. En ambos casos la muerte fue el signo que puntuó sus vidas.

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Ramiro Arbeláez, Andrés Caicedo y Luis Ospina.

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2. EL GÓTICO DE JORGE NAVAS

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Con Caicedo y sin Caicedo el trabajo de Jorge Navas explora las escrituras audiovisuales que se enmarcan en grandes géneros de la historia del cine, empezando por el terror, que en el caso de Alguien mató algo sigue las huellas del expresionismo alemán, movimiento que es un claro heredero del gótico. Con el largometraje La sangre y la lluvia la huella seguida es la del film noir, La sangre y la lluvia es un neo noir, un noir contemporáneo. Somos calentura es un musical. El cortometraje del que deja registro este archivo hace parte del gótico tropical.

El cine expresionista alemán es un hijo de las vanguardias artísticas pero también de las pesadillas sociales. En el libro De Caligari a Hitler, Siegfried Kracauer traza una línea clara que une al cine expresionista, especialmente El gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920. Alemania), con el ascenso al poder de Hitler y el descenso a los infiernos del pueblo alemán. El gabinete del Dr. Caligari es la primera película expresionista, y es la más evidente en sus medios y en su tema, es la más obvia en cuanto a sus conexiones con la sociedad y con la estética de esta vanguardia. El expresionismo rompe las pantallas con El gabinete del Dr. Caligari en 1920, e inmediatamente llegará otra docena de filmes que se catalogan dentro de este movimiento y que incluyen Nosferatu (Friederich W. Murnau, 1922. Alemania) y El Gólem (Paul Wegener, 1920. Alemania), entre otros. El cine expresionista alemán fue un movimiento que se desarrolló entre las guerras, marcado por la crisis que dejó la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial) y los valores que engendrarán la Segunda Guerra Mundial. En El gabinete del Dr. Caligari, el filme de Robert Wiene, el Dr. Caligari es un hipnotista de feria que somete la voluntad de César, un “sonámbulo”, quien además de ser un espectáculo de circo es un asesino que en las noches trepa paredes y corre por los tejados para secuestrar y matar bajo las órdenes del Dr. Caligari. César no es consciente de sus crímenes y las manos del Dr. Caligari jamás se manchan de sangre en una ciudad de líneas deformadas y claroscuros donde las pesadillas se materializan. La conexión con lo que unos años después sucederá con Hitler es evidente, como es evidente la conexión con cualquier tipo de embrujo totalitario por caudillos de izquierda y de derecha. Las formas expresionistas no nacieron con Caligari pero alcanzaron su punto más destacado en el cine con ese primer filme.

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Largometraje «El gabinete del Dr. Caligari»

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El expresionismo nació en la pintura alemana a comienzos del siglo XX de manera paralela al fauvismo francés, pero se manifestó también en la literatura, la escultura, la arquitectura y el cine. Desde sus primeras pinceladas el expresionismo reivindicaba la emoción del artista por encima de la realidad, lo fundamental para estos pintores no era reflejar el mundo con fidelidad al motivo externo sino, sobre todo, materializar su mundo interior. Esta vanguardia se aglutinó en pintura principalmente alrededor de dos grupos de lengua alemana: Die Brücke (El puente), fundado en Dresde en 1905, y Der Blaue Reiter (El jinete azul), fundado en Múnich en 1911. Las obras literarias expresionistas conservan las mismas lógicas de la pintura. Los temas recurrentes de esta literatura son la enfermedad y la locura, las contradicciones de las ciudades, la guerra, el miedo y el amor. Tras el expresionismo llegarán el dadaísmo (que nace en 1916) y el surrealismo (cuyo manifiesto es de 1924) que comparten con el expresionismo algunas búsquedas. Aunque en algunos aspectos el expresionismo es un heredero del gótico y del romanticismo, hasta el nacimiento de esta vanguardia ningún movimiento estético se había centrado así en las pesadillas, la deformidad, la enfermedad y la locura. Las realizaciones de este movimiento no son sólo antibelicistas o manifestaciones delirantes, sino que critican la arquitectura entera de los valores burgueses y cristianos que pronto conducirán a los horrores de dos guerras mundiales. La literatura expresionista tuvo como primeros espacios de difusión las revistas Der Sturm (Tormenta) y Die Aktion (Acción).

El expresionismo nació en la pintura alemana a comienzos del siglo XX de manera paralela al fauvismo francés, pero se manifestó también en la literatura, la escultura, la arquitectura y el cine. Desde sus primeras pinceladas el expresionismo reivindicaba la emoción del artista por encima de la realidad, lo fundamental para estos pintores no era reflejar el mundo con fidelidad al motivo externo sino, sobre todo, materializar su mundo interior. Esta vanguardia se aglutinó en pintura principalmente alrededor de dos grupos de lengua alemana: Die Brücke (El puente), fundado en Dresde en 1905, y Der Blaue Reiter (El jinete azul), fundado en Múnich en 1911. Las obras literarias expresionistas conservan las mismas lógicas de la pintura. Los temas recurrentes de esta literatura son la enfermedad y la locura, las contradicciones de las ciudades, la guerra, el miedo y el amor. Tras el expresionismo llegarán el dadaísmo (que nace en 1916) y el surrealismo (cuyo manifiesto es de 1924) que comparten con el expresionismo algunas búsquedas. Aunque en algunos aspectos el expresionismo es un heredero del gótico y del romanticismo, hasta el nacimiento de esta vanguardia ningún movimiento estético se había centrado así en las pesadillas, la deformidad, la enfermedad y la locura. Las realizaciones de este movimiento no son sólo antibelicistas o manifestaciones delirantes, sino que critican la arquitectura entera de los valores burgueses y cristianos que pronto conducirán a los horrores de dos guerras mundiales. La literatura expresionista tuvo como primeros espacios de difusión las revistas Der Sturm (Tormenta) y Die Aktion (Acción).

El expresionismo también bebe de un movimiento anterior: el gótico. En este ensayo se comparte la definición de gótico que utiliza Gabriel Eljaiek-Rodríguez en su libro:

“Definir qué es literatura gótica y quienes constituyen su corpus es una tarea ardua que ha acaparado el interés de académicos y teóricos cuyas posiciones van desde la afirmación de la especificidad histórica de un movimiento iniciado en Inglaterra en el siglo XVIII y finalizado en el siglo XIX, hasta quienes aseveran que se trata de una temática iniciada en el siglo XVIII y continuada durante dos siglos por la literatura y el cine. En este libro se define lo gótico como un movimiento que se extiende más allá del género delimitado históricamente (1770-1820), esto es, como una tendencia ampliamente diseminada y persistente de lo ficcional, que extiende su influencia hasta Latinoamerica -y no únicamente a Norteamérica (American Gothic) o el Caribe (Caribbean Gothic)-, lo que genera nuevas aproximaciones y variaciones.” (19)

Luego, para continuar afinando su definición, Gabriel Eljaiek-Rodríguez cita un párrafo de Victoria Nelson en su libro Gothicka: Vampire Heroes, Human Gods, and the New Super Natural (2012):

“es una sensibilidad distintiva con un antepasado literario inglés de 250 años de edad, apodado le genre noir por los franceses, pero más comúnmente conocido como gótico, traducido aquí como Gothick, para para distinguirlo del período cultural medieval en el que sus primeros practicantes se inspiraron.” (19)

Fotograma de «Alguien mató algo»

La única película de Andrés Caicedo (Angelita y Miguel Ángel, 1971) y mucho del cine caleño realizado por Luis Ospina (Pura sangre, 1982, entre otras) y Carlos Mayolo (La mansión de Araucaima, 1986, entre otras), se considera parte del gótico tropical: los temas y las relaciones del gótico se trasladan desde la fría humedad y la oscuridad de las primeras historias góticas, a la luz, la exuberancia y la humedad soporífera del trópico.  Con Alguien mató algo Jorge Navas hace un evidente homenaje al expresionismo alemán, pero también a la obra de sus maestros del Grupo de Cali: Caicedo, Ospina y Mayolo.

La luz es esencial en el cine expresionista, mientras Ospina y Mayolo optaron por películas a color con una luz tropical, Jorge Navas decidió apegarse a una iluminación expresionista. En su libro de 1926, Expresionismo y cine, dice Rudolf Kurtz: “La luz le insufló el alma al cine expresionista.” (100), y agrega:

“Pero el principal contenido ambiental de estas superficies que se precipitan y de las provocadoras líneas fluye de la luz, que se separa artificialmente en claro y oscuro, que pintado sobre las superficies, las pone en movimiento y subraya su inclinación. Uno de los arquitectos, Warm, aclara: ´La imagen fílmica tiene que convertirse en gráfica´. Esta tendencia le presta a la arquitectura su vivacidad interior.” (104)

En el filme de Jorge Navas y en las 18 fotos de Eduardo Carvajal que hacen parte del archivo del que se ocupa este ensayo se encuentra un juego de luces y sombras que sigue las líneas del expresionismo alemán, aunque en este caso se trata siempre de sombras reales y no de las sombras que se pintaban en los escenarios de Caligari para acentuar la deformidad. Alguien mató algo no es exactamente el cine del gótico tropical o el del expresionismo alemán: es algo propio donde se siente lucidez y juventud, se trata de un filme en el que también hay lugar para el humor, aunque sea un humor negro y herético. Las fotos de Eduardo Carvajal dan cuenta de los protagonistas de la historia, y de los espacios en claroscuro, pero también muestran la tras escena del rodaje: la carpa para el monitor y el equipo del director en mitad de la plaza de Bolívar de Bogotá, las sonrisas de un rodaje entre amigos, y a dos realizadores colombianos que aún no cumplían 30 años: Carlos Moreno y Jorge Navas.

En 2020 Telepacífico realizó una entrevista en video con el realizador Jorge Navas y el músico Jorge Borja donde ambos hablan del nacimiento del documental Balada para niños tristes. En las palabras de Navas durante los primeros minutos de la entrevista son evidentes su admiración por la estética gótica y en especial por el Gótico tropical:

«Es un género que se inventaron en Cali, así como la champeta, que es un ritmo local, el gótico tropical es un género inventado en Colombia y en Cali entre los años setentas y ochentas por estos cineastas que se llamaron el Grupo de Cali: Andés Caicedo, Carlos Mayolo y Luis Ospina, que cogen elementos del terror y de la literatura gótica y los mezclan con elementos políticos como utilizando metáforas con zombis, con vampiros, con hombres lobo pero para hablar de cosas más profundas de la sociedad.»

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Entrevista con Jorge Navas en Telepacífico

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El filme de Jorge Navas es un homenaje al gótico tropical y al cine expresionista alemán: es una película silente como El gabinete del Dr. Caligari y todas las películas del período expresionista, es en blanco y negro por la misma razón, pero además es expresionista en su ambientación y fotografía: la casa de Heriberta es un espacio cerrado atiborrado de objetos, con una madre que viste ropas con reminiscencias decimonónicas, en medio de una iluminación donde el claroscuro se impone. Los personajes no se ven deformes de una manera obvia como pasa en El gabinete del Dr. Caligari, pero lo monstruoso está: lo deforme existe en la búsqueda de Heriberta, en el rostro y gestos de la madre, en el sacerdote (interpretado por el fotógrafo Eduardo Carvajal), en la versión mugrosa del Jesús de la calle. La ciudad de Bogotá, que siempre ha incubado monstruos, recuerda a otras capitales: podría ser la Praga del Gólem, la Berlín donde nació Caligarí o la Múnich donde se hizo poderoso Hitler.

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Andrés Caicedo en «Angelita y Miguel Ángel»


3. LA BOGOTÁ DE JORGE NAVAS

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Mario Rivero escribe:

Las casas viejas, heridas de muerte,

las que no se restauran,

Habitadas por fantasmas, por murmullos y por viento,

Condenadas a la piqueta y a la hierba,

no siempre existió el pasado en ellas.

Alguna vez fueron andamios y albañiles que silbaban,

material de derribo, no siempre fueron.

Desguarnecidas y abandonadas,

han roto ya con ese último vinculo:

El de quien toma una lámpara y abre la puerta

Para dar una última mirada de amor,

como una última luz, sobre las aguas de lo ido…

Mis Asuntos, antología poética 1960- 1964 (Pág.156)

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Cada que recorro el centro de Bogotá me acuerdo de Rivero, de sus poemas simples y de sus ganas de describir a las palabras como prostitutas en las esquinas citadinas. Algo similar ocurrió, cuando tuve la oportunidad de ver el largometraje La sangre y la lluvia de Jorge Navas. Los hombres parecen servirse de lo oscuro cuando se oculta el sol, lo más profundo de la psique de aquel que camina por las calles desoladas, se devela. No se requiere compañía, ni olvido, únicamente las pasiones profundas y la nostalgia de la noche, en la que todo está permitido, en donde no hay ley, es todo lo que emerge al salir la luna.

Al revisar con detenimiento la trayectoria de Navas, se observa una relación particular con la ciudad. En el caso de La sangre y la lluvia, es Bogotá pero en varias ocasiones Navas se remonta a Cali. ¿Qué hay en las ciudades, que parece tan atractivo y a la vez tan arrasador y destructor? En la reseña Fuentes abiertas para sentir la ciudad  sobre Cali, ciudad abierta. Arte y cinefilia en los años setenta de Katia González Martínez, encontrada en el Boletín bibliográfico y cultural del banco de la república, se habla de la relación del artista con la ciudad, con un modo de vida. El cineasta retrata su contexto cotidiano a través de su relación con la ciudad, cómo la vive y la experimenta. Navas nos muestra cómo vive a Bogotá a través de su filmografía. En Algo mató algo nos muestra en una escena el tedio de caminar por las calles de la ciudad, la presión de estar siempre alerta e incómodo, mientras que en La sangre y la lluvia, Navas retrata lo cotidiano de al noche en Bogotá

Foto del rodaje de «Alguien mató algo» en la plaza de Bolívar de Bogotá.

Bachelard en su poética del espacio, concluye que cada espacio que habitamos, y en mayor medida, que escribimos o creamos es el resultado inminente de nuestra psique, de nuestros profundos escondites mentales. A partir de ello Navas parece buscar en Bogotá los matices de una de sus ciudades favoritas, Cali. Muchos ingresan a la metrópoli con las ansias de tomar cualquier cosa conocida, cualquier síntoma de arraigo y apropiarse de ello para sobrevivir. Navas tuvo la ventaja de encontrarse en dos ciudades que se podría decir son parecidas, urbes que nunca duermen.

Remontémonos a un libro que describe la relación de los escritores con la ciudad, Ciudades Escritas. Literatura y ciudad en la narrativa colombiana por Luz Mary Giraldo. La relación de la escritura y la ciudad parece antigua, existen ciudades escritas que son retratadas como monstruos avasallantes, o ciudades que son por otro lado desoladoras, que emanan el rito del despojo de la metrópoli. En Navas, si bien la relación de ciudad parece ocultarse bajo un velo, las imágenes visuales y su escritura cinematográfica, muestran que su pasión es lo oscuro, lo que no se ve. La noche como la cotidianidad de lo inesperado, parece larga pero solo para aquel que no duerme y la transita.

En el largometraje La sangre y la lluvia, Navas utiliza una metáfora interesante con la lluvia. Bogotá a diferencia de Cali es una ciudad en la que la mayoría del tiempo llueve. Sintetizar las características de una ciudad en la imagen visual de la lluvia, contrastada a su vez con la imagen de la sangre, permite concluir que el cineasta continua encantado por la noche capitalina y el ritmo que ella conlleva. Varias tomas continuas, denotan el ritmo que si bien no es del todo acelerado, sí parece tener un orden diferente a los hechos diurnos. Cada uno de los personajes se encuentra en ese ritmo, en el non stop de lo oculto. Ángela se desespera cuando carece de ese ritmo, busca sustancias y situaciones que la encabalguen de nuevo en ese frenesí. Jorge, al igual que Ángela,  busca siempre el frenesí de la venganza, y es el duelo y la soledad lo que parece derrotarlo en cada escena. Existen entonces, dos lugares de enunciación de la ciudad para Navas, Bogotá como una ciudad no natal, donde no para de llover pero a su vez no para de doler, de sangrar y una Bogotá que se asimila como la ciudad de Rafael Chaparro Madiedo con Opio en las nubes, la ciudad de Amarilla, quien al igual que Ángela necesita incesante, el estímulo de algo más material que solo vivir. Una Bogotá que recoge el juego de la noche y la fiesta pero también el sufrimiento de aquellos que la habitan, del secuestro y la venganza.

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El cortometraje «Alguien mató algo» está disponible en: http://geografiavirtual.com/alguien-mato-algo-jorge-navas-1999/

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4. LA IDEA TÁCTIL DE JORGE NAVAS

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Existe en todos nosotros la determinación de ver una idea materializada y de dejar de soñar con el imaginario de nuestras pasiones. Entonces la pregunta empieza a radicarse: ¿Cómo logramos concretar lo inconcretable? Al ingresar en el archivo del corto Alguien mató algo de Jorge Navas, logré comprender que las ideas visuales que pueden tener los cuentos, las novelas e incluso algunos poemas, no solo pueden ser trasladadas a nuevas dinámicas, sino que su reestructuración atiende a muchos otros procesos que difieren de los procesos normales de escritura.

En un margen inicial, el relato como lo menciona Ricardo Silva Romero en El fin del rebusque: el cine colombiano desde 1998 hasta 2007, no da cuenta de la vida y cotidianidad del autor, sino del lugar en el que emerge. Y entonces cabría agregar una larga lista de procesos que hicieron material la idea del relato. En una obra dramatúrgica por ejemplo, los actores deben repasar el libreto, estudiar la música y buscar un vestuario ¿Cuál sería entonces el camino de un cineasta?

Fotograma de «Alguien mató algo»

Navas decide tomar el cuento inédito de Heriberta, la vampiro y la promesa por Fernando González y adaptarlo al cine. El cuento por otro lado, desde mi perspectiva, reduce las acciones que se muestran en el corto y parece más como una guía primera del hilo narrativo de la producción visual. Parece entonces un cuento inconcluso, las acciones de Heriberta y la relación que tiene con la inocencia, su conversación con el cristo clavado, denotan la caracterización del personaje. Esto abre el camino a los gustos de Heriberta por la sangre, en relación con lo que su madre católica le ha enseñado luego del sacramento de la primera comunión, que es un paso fundamental en el catolicismo. Luego de consumir del cuerpo y la sangre de Cristo, esta iniciación no se da solo en relación a la vida católica, sino también a la vida de un vampiro, al beber de la sangre de Cristo Heriberta añora beber la sangre humana. Es sin duda una puerta a lo gótico.

La realización de una producción audiovisual incluye de varios pasos, desde la idea que a veces puede provenir de un cuento hasta que el público encuentra la película. En primera instancia, durante la preproducción, se debe realizar el guion literario a la par que el guion técnico y el desglose de producción, el cual se encargará de observar los gastos y en general los recursos que se utilizarán en el proceso de producción. Continúa con el plan de rodaje, el cual debe centrarse en las condiciones que se deben tener en la locación, junto con el equipo humano y técnico requerido, todo con el detalle al minuto de lo que sucede en cada momento de la filmación, entre otros datos. Tras el rodaje, tras la producción, viene la etapa de postproducción donde se hacen las mezclas de sonido e imagen hasta llegar a una copia final que solo conoce el equipo que la creó. Después vienen los pasos necesarios para la película encuentre a su público presente y futuro: las decisiones de mercadeo, el envío a festivales, el contrato con los distribuidores y con las diferentes ventanas de exhibición. En muchos países cuando un filme concluye su encuentro con el público del presente pasa a hacer parte del acervo de cinematecas, archivos fílmicos y bibliotecas nacionales. La película entra a hacer parte del patrimonio cultural de la nación.

Si bien el camino que va de una idea a una película es extenso, en este ensayo me centraré específicamente en tres peldaños, que responden a lo que muestra el archivo del cortometraje Alguien mató algo.

El guion técnico y literario fueron el primer peldaño. La duración que tendrá cada escena, la música que acompañará las emociones que convergen en los escenarios, el personaje y en qué posición debe estar ubicado el actor, etc. El guion técnico parece una mera disposición de elementos cuidados para no arruinar el relato. Al ingresar en el archivo de Alguien mató algo, encontré que el guion no es únicamente una sucesión de cronologías. Es también una ambientación del relato, lo que conforma la imagen poética y visual que el cineasta desea retratar.

Esta cronología se encuentra tan cuidada que debe tener el tiempo exacto de la realización de cada acción ¨9:55 gotas de sangre cayendo¨. Son los aspectos de detalle que conforman un producto creativo, mucho más conciso y decisivo, a diferencia de los detalles del cuento que no son hondados a profundidad. En el corto cada imagen toma su tiempo para encajar en la polisemia de sentidos de la obra. La diversidad de escritura de guion inicia a aportar una interdisciplinariedad, una concreción de la sucesión de imágenes al séptimo arte, el cual pretende la captura oblicua de lo que sentimos, vemos y soñamos en unas milésimas de segundo. Recuerdo de momento, las anotaciones de fotografía por Roland Barthes en Cámara lucida, en la que comenta que el momento que pasa frente a nuestros ojos solo puede ser plasmado en una imagen. Es sólo algo que puede hacer la poesía y el cine.

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Planilla de tiempos del montaje sonoro de «Alguien mató algo»

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En el segundo peldaño, se encuentra una parte fundamental, la financiación ¿Cómo puedo hacer películas en Colombia? ¨Entre 1985 y 1986 se estrenaron en Colombia cerca de catorce largometrajes nacionales¨ (Romero, 1). En 1988-1998. Cine Colombiano ¿La dicha no alcanza? de Sandro Romero, se expresa la cantidad de largometrajes producidos en los 80, sin embargo, de acuerdo a la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, en el 85 se produjeron 11 largometrajes y 14 en 1986 (Largometrajes colombianos en cine y video). Sin darle más importancia al equívoco de los datos, debemos centrarnos en todas esas ideas materiales que salieron de financiaciones diversas y esfuerzos conjuntos. Largometrajes que decidieron apostar por la realización de cine en Colombia, con todos sus devenires y obstáculos. La idea concretada en el papel es buena, y atiende a las necesidades del escritor. Pero ahora no solo es necesario un placer íntimo de creación. Los pequeños instantes sublimes ahora deben ser comerciales. Deben venderse, necesitan instaurarse en lo económico, acomodar la ansia de creación a través de la materialidad del producto y el cómo llegamos a él.

Claro, no estoy diciendo que todo el cine hecho en Colombia es netamente servidor del capital, es por el contrario, un poder de instaurar la idea de un cineasta sin depender estrictamente de los medios de producción sistemáticos, o incluso de proponer su divulgación sin el aferramiento continuo a la burocracia de lo administrativo. Luego de sumergirme en el archivo llegué a la conclusión, que eso último es imposible pero no es tan satánico como lo pensé. No está mal aferrarse al sistema si aprovechas de él la oportunidad de sacar a luz un proyecto.

En el archivo de Jorge Navas se encuentran dos curiosidades, el contrato de unión temporal Jorge Navas para poder acceder y participar de los incentivos estatales como grupo de trabajo. Y varios recibos de facturación sobre la edición y revelado de la película. Es prudente mencionar que todo aquello que se inicia como una suerte creativa, posee unos aspectos específicos para que pueda ser un producto vivo, en vez de una pileta de folios en una biblioteca. Si bien parece convertirse en una tramitología de varias dependencias que deben ayudar a la creación de la idea táctil, a la materialización del proyecto, es esta creación de dependencias y colectividades la que permite que el proyecto pueda verse como materia palpable.

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Carta interna del Centro de capacitación Cinematográfica de México para solicitar el revelado de «Alguien mató algo»

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Finalmente, en el último peldaño, está la publicidad. Luego de la realización de los trámites de producción sonora y visual, se debe ¨propagandear¨ la idea táctil. Este peldaño, debo decir, no se trata exclusivamente de la realización de un dossier de prensa para dar a conocer el proyecto, sino de permitir la circulación del proyecto por los medios que se encargan de generar espacios de divulgación. Festivales, fondos económicos, y revistas,  son aquellos que ayudan a que el proyecto se conozca, se vea, se disfrute. Gracias a este descubrimiento, logré incluso encontrar un catálogo amplio de cortometrajes publicados en la misma época, bajo el mismo peldaño y con un sinfín de apuestas creativas y culturales. Entonces me dan ganas de dedicarme únicamente a observar estas ideas táctiles de los 12 catálogos de divulgación que se encontraron en el archivo de Navas. El recorrido de la materialización de la idea centra lo creativo en un margen realista. El dónde, el por qué y lo más fundamental, el cómo. Sin estos tres peldaños, que ya de por si son muy sintéticos, el proyecto visual que inició como un cuento y un guion literario, no podría ver la luz de los fanáticos del cine, de los locos que se pasan una tarde de domingo observando cortos sobre niñas vampiro.

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Collage realizado por Karen Daniela Novoa con base en el dossier de prensa de «Alguien mató algo»

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BIBLIOGRAFÍA

– Alguien mató algo o La última inocencia. Dir. Jorge Navas. Ficción. Producido por Unión temporal Jorge Navas y Cinemateca Distrital de Bogotá – IDCT, Alcaldía Mayor de Bogotá, 1998. Fílmico. El cortometraje completo está disponible en Geografía Virtual en: http://geografiavirtual.com/alguien-mato-algo-jorge-navas-1999/

– Bachelard, Gastón. La poética del espacio. Bogotá: Fondo de cultura económico. Argentina, 2000. PDF.

– Balada para niños muertos. Dir. Jorge Navas. Documental. Producido por Telepacífico et al. Colombia, 2020. Fílmico.

– Entrevista sobre Balada para niños muertos. Entrevista. Producido por Telepacífico. Colombia, 2020. Fílmico.

– Barthes, Roland. La cámara lucida: nota sobre la fotografía. 1a. ed., 1a. Reimp. Buenos aires: Paidos, 2006.

– Bolívar, I. J. (2018). Fuentes abiertas para sentir la ciudad. Boletín Cultural Y Bibliográfico51(93), 87-88. Recuperado a partir de https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/9593

– Caicedo, Andrés. Destinitos fatales. Bogotá: Biblioteca de literatura colombiana. Ed. Oveja Negra, 1984. Impreso.

– Calicalabozo. Dir. Jorge Navas. Experimental. Producido por Jorge Navas y Universidad del Valle, 1996. Fílmico.

– Eljaiek-Rodríguez, Gabriel. Selva de fantasmas. Bogotá: Ed. Pontificia Universidad Javeriana, 2017. Impreso.

– Fundación Patrimonio Fílmico Nacional. Largometrajes colombianos en cine y video. Pp 126-144.Bogotá. 2005. Impreso.

– Kracauer, Siegfried. De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán. Barcelona: Ed. Paidós, 1985.

– La sangre y la lluvia. Dir. Jorge Navas. Ficción. Producido por Jorge Navas, Patofeo Films y RCN Films, 2009. Fílmico.

– Rivero, Mario. “De poemas urbanos (1963)” en la Antología Poética Mis Asuntos. Bogotá: Arango Editores, 1995. Impreso

Romero Rey, S. (1999). 1988-1999. Cine colombiano: ¿la dicha no alcanza?. Boletín Cultural Y Bibliográfico36(50-51), 37-51. Recuperado a partir de https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/1522

– Sánchez, Cristo Rafael Figueroa. «Luz Mary Giraldo: Ciudades Escritas. Literatura Y Ciudad En La Narrativa Colombiana.» Estudios De Literatura Colombiana 8 (2001).

Silva Romero, R. (2011). El fin del rebusque: el cine colombiano desde 1998 hasta 2007. Boletín Cultural Y Bibliográfico45(79-80), 57-69. Recuperado a partir de https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/223

– Somos calentura. Dir. Jorge Navas. Ficción. Producido por Mon Amour Producciones, 2018. Fílmico.

– Valencia, Gustavo. Homenaje a los setenta años del “Gabinete del Dr. Caligari”. Bogotá: Goethe Institut, 1990. Impreso.

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IMÁGENES Y VIDEOS:

(1) Foto del rodaje de «Alguien mató algo», fotógrafo: Eduardo Carvajal. (2) Jorge navas. Foto del archivo de Proimágenes. (3) Largometraje «Calicalabozo» (Jorge Navas, 1996. Colombia). (4)
Ramiro Arbeláez, Andrés Caicedo y Luis Ospina en la cabina del Teatro San Fernando. Fotógrafo: Eduardo Carvajal. (5) Largometraje «El gabinete del Dr. Caligari» (Robert Wiene, 1920. Alemania) (6) Fotograma de la película
«Alguien mató algo». (7) Entrevista con Jorge Navas y Jorge Borja sobre «Balada para niños muertos». (8) Andrés Caicedo en el filme «Angelita y Miguel Ángel» (Caicedo y Mayolo, 1971. Colombia) (9)
Foto del rodaje de «Alguien mató algo» en la plaza de Bolívar de Bogotá. Fotógrafo: Eduardo Carvajal. (10) Fotograma de «Alguien mató algo» del archivo de Eduardo Carvajal. (11)
Planilla de tiempos del montaje sonoro de «Alguien mató algo» del archivo de Jorge Navas. (12) Carta interna del Centro de capacitación Cinematográfica de México para solicitar el revelado de «Alguien mató algo». (13) Collage realizado por Karen Daniela Novoa con base en el dossier de prensa de «Alguien mató algo» del archivo de Jorge Navas.

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