Catalina Arroyave, directora del filme «Los días de la ballena»

Catalina Arroyave, directora del filme «Los días de la ballena»

La película “Los días de la ballena” (Colombia, 2019) acaba de empezar a circular en espacios alternativos y en salas comerciales. Este largometraje es la ópera prima de Catalina Arroyave, a quien entrevisté en el 2018 para la investigación “Tender puentes”, una pesquisa sobre los guionistas colombianos que realicé con la Asociación de Guionistas, “Los guionistas cuentan”. Esta investigación ya es un libro, y sus entrevistas pronto serán una serie documental.

En la conversación que tuve con Catalina Arroyave en la Universidad de Antioquia hablamos de su vida y su trabajo, del cine colombiano y del cine en Medellín, y hablamos, sobre todo, de no tener miedo. Estos son los párrafos que se publicaron de esa charla: 

DEL CAPÍTULO 7: VIVIR DE LA ESPERANZA

«(…) Al momento de esta entrevista Catalina Arroyave estaba en la postproducción de “Los días de la ballena”, su primer largometraje. Catalina hace parte de un pequeño grupo de buenos amigos que se llama “Rara Colectivo Audiovisual”, un grupo que nació mientras todos estudiaban en la universidad y se ganaron un premio de Imaginatón, el evento de creación de film minutos que nació en la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura cuando Sylvia Amaya era su directora, y que luego se convirtió en uno de los proyectos que lleva la compañía Black Velvet. El premio de Imaginatón le permitió a este grupo de amigos comprar una cámara que finalmente les robaron, un robo que aunque les dio susto no les quitó las ganas de hacer cine.

Catalina es pelirroja y delgada, creció en una familia donde los libros eran importantes, y desde pequeña escribió, y para recordar su amor por las letras tiene un abecedario tatuado. Con el tiempo descubrió que su pasión por narrar se extendía al cine, y que su pensamiento estratégico iba muy bien con el oficio de productora. Esta conversación se realizó en el campus principal de la Universidad de Antioquia, entre heliconias y árboles de muchos verdes, y se hizo al lado de la piscina, en un día soleado junto al fresco azul de las aguas.

Julián David: ¿En qué punto de tu vida se dio el punto de giro que te llevó al cine?

Catalina Arroyave: Yo, desde que soy muy pequeña, escribo cuadernos. Soy única hija y tenía un primo que era como mi hermanito, y a los 9 años se fue para los Estados Unidos y me quedé sola en un mundo lleno de adultos que adoro, pues, por supuesto, mi familia es muy importante para mí, pero digamos que empecé a pasar mucho tiempo en la casa de mi abuela viendo televisión, leyendo, imaginando cosas, y muy rápidamente empecé a escribir, y eso se volvió una parte indispensable de mi vida. Durante todo el colegio escribí cuentos y escribí una obra de teatro. Fue una vocación temprana. Y en el bachillerato empecé a cantar en el conjunto del colegio. Y cuando terminé de estudiar, yo quería hacer algo con lo que pudiera mezclar mis dos pasiones que eran la música y la escritura y pensé que el cine era la mejor forma de hacer eso. Además, finalizando el colegio, escribí esto que te digo, una obra de teatro, y la representación me pareció encantadora.

Julián David: La puesta en escena, la dirigiste.

Catalina Arroyave: La puesta en escena. Sí, dirigí esa obra de teatro. Y dije: “Bueno, aquí hay algo que logra integrar todas estas cosas que me interesan y es el cine”. Pero en Medellín, en ese momento, la carrera de Comunicación Audiovisual, por ejemplo, de la Universidad de Antioquia, era muy reciente y yo no sabía bien dónde podía estudiar Cine, y por recursos no me podía ir a otra ciudad, entonces empecé a estudiar Comunicación Social. Pero desde el principio de la carrera, yo quería hacer cine… Y, así como tú lo dijiste, lo que empezó a pasar fue que me empecé a reunir con otras personas que querían hacer cine y conocí a los que más adelante se convertirían en Rara, que es el colectivo con el que todavía trabajo y que son la casa en donde nace la película “Los días de la ballena”. ¿Dónde se hizo el giro? Creo que no tomé una decisión entre una cosa o la otra, sino que muy temprano quise unir mis dos pasiones, la escritura y el cine.

Julián David: Tú estudiaste en la EAFIT Comunicación Social, ¿y todos tus amigos de Rara también son egresados de esa Universidad?

Catalina Arroyave: Rara está conformado por estudiantes de la Universidad de Antioquia y estudiantes de EAFIT.

Julián David: Tu tesis de grado es una serie de Internet, lo que es muy interesante porque vivimos un momento apasionante de múltiples ventanas convergentes y diversidad de formatos en la escritura audiovisual, finalmente el cine es la escritura con imágenes en movimiento. ¿De qué se trataba tu serie de Internet?

Catalina Arroyave: Sí. La hicimos Sara, David y yo. David, que también es de Rara, y Sara, una compañera de EAFIT, decidimos hacer un proyecto muy ambicioso, me parece, una serie animada de once capítulos, ocho minutos cada capítulo, que se llama Algo animal, una serie web que cuenta la historia de unos animales que trabajan en una fábrica de galletas que se llama ROARG!, y que tienen una crisis existencial, lo que está haciendo que la fábrica de galletas se quiebre. Entonces la dueña de la fábrica, la señorita Orni, llama a un sicólogo que se llama el Doctor Animal, y él profundiza en las crisis de cada personaje y con eso salva la fábrica de galletas.

Julián David: ¿Cuánto tiempo tomó hacer la tesis? ¿Años?

Catalina Arroyave: No, seis meses.

Julián David: Increíble.

Catalina Arroyave: Lo único que hicimos durante esos seis meses fue trasnochar y trabajar a un ritmo que de verdad a mí en este momento me parece increíble, yo no sé cómo lo hicimos. Pero hicimos una serie web cada semana, producíamos ocho minutos. Pero creo que la respuesta a cómo lo hicimos es que la serie es una serie basada en los diálogos. O sea, en cada capítulo, el Doctor Animal habla con uno de los animales y profundiza en por qué tiene una crisis existencial cada animal… Y digamos que el formato de la serie es una especie de comedia para adolescentes en donde lo que se está tratando son los problemas de identidad que podría tener un animal.

Julián David: ¿Hiciste el guion?

Catalina Arroyave: Sí, hice el guion.

Julián David: ¿Y cómo aprendiste a hacer guiones? ¿En la Universidad se hablaba de eso? ¿De dónde viene esa destreza?

Catalina Arroyave: Pues mirá, lo que pasa es que en EAFIT, la carrera tenía varias ramas. Una era una línea más política y más de las ciencias humanas, una línea de periodismo que ellos lo enfocaban hacia el periodismo digital y, finalmente, una línea de medios en la que teníamos unas clases de guion, pero eran muy básicas. Entonces yo, como en cuarto semestre, con muchas ganas de hacer cine, ganas insoportables de hacer cine, decidí parar la carrera y me fui un año para Argentina y estudié guion y dirección de actores en la Universidad de Buenos Aires. Y también tomé unas materias de estética y de teoría cinematográfica, de historia, pero básicamente mi gran interés cuando llegué a Argentina era aprender a hacer guiones.

Julián David: Has hecho lo que has querido. Muy bien. Finalmente no hay que tener miedo.

Catalina Arroyave: Sí. yo, en estos días, hablaba con mi mamá y mi papá sobre eso, ellos me decían que era muy particular dónde había terminado, y como desde hacía años yo cantaleteaba diciendo: “Quiero hacer películas, quiero hacer películas, quiero hacer cine, quiero escribir guiones”, y eso, de verdad, en mi familia, era bastante extraño y, más que nada, era inverosímil, era como: “Estas en Medellín, eso no se va a poder tanto”. Y yo les decía a mis papás que lo que yo he sido en la vida es terca, pero impresionante… Entonces, incluso cuando llegué a Argentina, llegué en bus. O sea, nos fuimos en bus desde acá hasta Buenos Aires.

Julián David: ¿Desde Medellín?

Catalina Arroyave: Sí, y estudié guion ahí. En la Universidad de Buenos Aires hay unos profesores extraordinarios de guion. Entonces, bueno, tuve esa gran fortuna que justo la fortaleza de esa carrera de cine en la UBA era el guion. Entonces como que me enfoqué mucho en eso y todavía me sigue pareciendo, pues, que escribir guiones es muy bonito, no sé si lo más porque dirigir también es muy bonito, pero escribir guiones sigue siendo una pasión importante, y no es que me parezca que sea un proceso feliz, me parece un proceso dolorosísimo.

Julián David: Cuéntanos.

Catalina Arroyave: Es muy difícil, me parece. Yo escribí, por ejemplo, el guion de Los días de la ballena primero como cortometraje y luego, gracias a unas conversaciones que tuvimos en Rara, decidí volverlo un largometraje. Entonces hice una investigación muy larga, muy profunda en diferentes cosas, en diferentes temas que trata la película. Pero digamos que la peli tiene un componente autorreferencial importante. Y escribir me parece a mí que siempre es doloroso porque implica un alto grado de exposición y de profundización, y siempre que uno profundiza, le duele… Entonces, incluso hablaba con Jaime, que es el productor de la película, que también escribió un guion de largometraje y los dos decíamos que realmente escribir un largo es no solo romperse la cabeza, sino también un poco las tripas, ¿cierto? Entonces no me parece que sea exactamente feliz, pero me parece gratificante, me parece emocionante.

Julián David: Claro, te expones y “vendes” tu exposición y luego no sabes la reacción que los otros tendrán.

Catalina Arroyave: Creo que ahí la palabra miedo vuelve a entrar, pero incluso como con otra cara, ¿cierto? Porque escribir un guion implica un grado de valentía, pero ahora hacer una película, poner a 60 personas a que trabajen en eso, luego empezarla a exponer y a mostrar a personas que tienen experiencia, que tienen un juicio, experto sobre eso, es difícil, implica una valentía ahí sí de las buenas, de las duras de verdad.

Julián David: Ahora estás en el montaje, una reescritura que es la muerte del guión, como dice Etienne Boussac el editor “El silencio de los fusiles”, “El abrazo de la serpiente” y “La muerte animal”, entre otras. ¿Cómo fue tu ejercicio de pasar de la pantalla del guion a la pantalla de la edición?

Catalina Arroyave: A mí me dio duro porque yo pasé un buen tiempo escribiendo el guion, más o menos dos años, entonces a mí me parecía que cada cosa que estaba puesta ahí era importante, tenía una razón, me había quebrado la cabeza y las tripas haciéndolo, entonces yo realmente creía y estaba apegada, yo estaba muy apegada al guion… Luego, en la puesta en escena, diseñamos unas estrategias para conservar muchas de esas cosas del guion. En efecto, me parece que la puesta en escena fue una reescritura, sobre todo porque yo trabajé con actores no profesionales y había mucha improvisación… Trabajábamos otra vez los diálogos. Pero digamos que, en términos generales, se logró mantener gran parte de lo que estaba escrito en el guion, entonces ahí el desapego no fue tan fuerte. Pero el montaje ha sido una reescritura, pero total, o sea, impresionante. Tanto que el montajista, yo estoy trabajando con Sebastián Quebrada, que es el director de “Días extraños” y el montajista de varios cortometrajes, y él no se quiso leer el guion, y que me dijo: “Ya no existe el guion, existe el material”.

Julián David: ¡Uy! ¿Cómo tomaste eso?

Catalina Arroyave: ¡Ah! Y yo le dije: “Dios mío. ¿Cómo así, cómo así que ya no existe el guion?” Entonces, claro, por ejemplo, ese primer encuentro de: “Ya no existe el guion”, a mí me pareció dificilísimo de asimilar. Y luego, viendo el material, me di cuenta que uno necesita tener una nueva distancia desde cero con ese material, poderlo ver con el desapego y, digamos, la rudeza de estar creando otra vez, o sea, de verlo otra vez con ojos frescos. Y para poder lograr eso, hay que desapegarse del guion y eso es difícil… Yo molestaba en Bogotá porque, además, esto lo estoy haciendo en Bogotá con una chica que se quedaba en la casa en donde estamos montando, yo le decía que sentía como que estuviera haciendo un camino budista en donde estaba destruyendo cada cosa que había construido con esfuerzo, tal cual. O sea, como me demoré un montón haciendo esto y le puse toda mi energía y luego lo tengo que destruir.

Julián David: Hacías un mandala y después empezabas de cero.

Catalina Arroyave: Exacto. Y después se soplaba y se acababa y hay que empezar de nuevo. Realmente es así.

Julián David: ¿Tú estuviste todo el tiempo con tu editor, con el director de “Días extraños”?

Catalina Arroyave: No. En realidad, lo que nosotros hicimos fue que diseñamos como unos viajes. El primer viaje fue la visualización del material, que ahí yo casi me enloquezco porque, además, fue la confirmación de que en efecto el guion ya no existía, fue como enfrentarme a este nuevo panorama, a esta nueva forma de entender la película. Entonces primero hicimos eso, luego él se quedó trabajando un tiempo solo, después hicimos otra sentada muy larga en donde hicimos cambios de estructura… O sea, es que, por ejemplo, yo creo que había escuchado muchas veces en la academia o en libros el tema de las tres reescrituras, del guion, la puesta en escena y el montaje, pero te lo juro que yo nunca me imaginé que fuera a ser una reescritura tan profunda. O sea, cuando empezamos a mover cosas de la estructura, decía: “Yo no puedo creer que esté haciendo esto, o sea, de verdad estoy cambiando el principio, el final”, o sea, moviendo lo que para mí era inamovible.

Julián David: ¿Cuántas reescrituras tuviste en el papel?

Catalina Arroyave: Once… Y eso que en realidad a mí me pasó una cosa y fue que cuando estaba haciendo el casting, mi última reescritura fue después de hacer el casting, el casting implicó también una transformación muy importante de la historia. Yo como que fui saliendo paulatinamente del papel, que creo que esa es la gran dificultad del cine, salir del papel, porque para nosotros que estamos acostumbrados a lidiar solo con el papel, llega un punto en donde uno dice: “Funciona”. Pero cuando lo vas a poner en escena, el papel siempre se queda corto, siempre.

Julián David: Es otra herramienta.

Catalina Arroyave: Exacto.

Julián David: Es decir, ¿cómo haces una estatua del “Guernica”? Son dos medios distintos.

Catalina Arroyave: Claro, exacto.

Julián David: Te voy a hacer unas preguntas rápidas sobre cine colombiano y sobre guion. ¿Qué es un guion y para qué sirve?

Catalina Arroyave: Un guion es un mapa y creo que sirve para, digamos, dejar el espíritu de la película plasmado y poder regresar a él las veces que sea necesario.

Julián David: Qué bien. ¿Qué significa ser guionista en Colombia?

Catalina Arroyave: Significa ser un guerrero y significa tener que ser una persona sumamente creativa, no solamente en términos de crear historias, sino en términos de cómo sobrevivir.

Julián David: ¿Qué se requiere para ser guionista?

Catalina Arroyave: Valentía en dosis muy altas.

Julián David: ¿Cómo cree que el guionista colombiano está visto, las guionistas y los guionistas, desde los otros oficios del cine en Colombia?

Catalina Arroyave: Pues en el cine colombiano hay muchos directores guionistas, entonces creo que en el cine de autor, por llamarlo de algún modo, creo que está visto como el mismo director, creo que se hace ahí una suma inevitable. Pero creo que los guionistas que no son directores, no sé, creo que todavía no están vistos con el suficiente reconocimiento. En general, el oficio de guionista me parece que está bastante subvalorado en Colombia y en el mundo, en general, sí. Es decir, creo que, sobre todo en la promoción del cine, hay una especie de endiosamiento, si se quiere, de los directores: las películas son de los directores, lo cual es absolutamente falso, pero se dice que las películas son de los directores. No es verdad, las películas son de un gran equipo, pero siempre se hace esta atribución a los directores, entonces, en ese sentido, ya solamente eso me parece a mí una mentira. Las películas son de los guionistas, de los productores, de los directores, de los actores, de un equipo.

Julián David: ¿Cómo ve Catalina Arroyave el desarrollo del cine colombiano en este momento?

Catalina Arroyave: Me parece que estamos en una etapa extraordinaria de un gran crecimiento, pero también me parece que estamos frente a un panorama retador porque cada vez hay más escuelas de formación de cine, hay más propuestas en el cine colombiano, y creo que nos estamos estancando en la financiación. No hemos podido encontrar otras formas de hacer películas que no sean el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico. Creo que todavía estamos crudos en explorar otras formas, sobre todo en el cine de autor porque, digamos, con los ‘service’ y lo que se empezó a mover con la Ley 1556, de hacer producciones extranjeras en Colombia hay otro tipo de cine que se está moviendo bastante… Pero, por ejemplo, yo miro a mi alrededor y veo colectivos con cinco guiones escritos, incluso veo a directores que tienen ya películas encima, como un Carlos César Arbeláez que tiene muchos guiones, y hay que encontrar nuevas maneras de financiar esos guiones para que las películas pueden existir… Si todos aplicamos una y un millón de veces al Fondo, pero solamente al Fondo, pues evidentemente va a ser insuficiente y van a ser recursos insuficientes para que se puedan seguir produciendo películas en Colombia. Entonces me parece que estamos también frente a un panorama retador en donde tenemos que inventar nuevas maneras de financiar nuestros guiones para que se vuelvan películas.

Julián David: Tengo otro par de preguntas rápidas, pero antes quisiera que hablemos un poco más sobre estos instrumentos del Estado. Tú conoces bien esta pequeña revolución que empezó en el 97 con la Ley de Cultura que crea la Dirección de Cine del Ministerio de Cultura, y de ahí sale Proimágenes y de ambos, la Ley 814 y todo lo demás… ¿Qué beneficios has obtenido tú de esos instrumentos y qué les propondrías a esos instrumentos?

Catalina Arroyave: Pues a ver. Yo fui ganadora del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico en la categoría de primeras películas, entonces he sido una gran afortunada, me he podido beneficiar de la Ley 814. Y mi relación, digamos, con la otra Ley de Cine es divertida porque yo he sido la asistente del asistente del asistente.

Julián David: Ah, ¿en serio?

Catalina Arroyave: Sí.

Julián David: Has trabajado en servicios de producción internacional.

Catalina Arroyave: Sí, he trabajado en servicios de producción internacional en el departamento de Dirección, pero siendo la de los tintos, o sea que sí reparto tintos, en efecto.

Julián David: ¿En serio? ¿Y le llevas la silla plegable al director?

Catalina Arroyave: Claro.

JDCR: “Don Spielberg, siéntese”.

Catalina Arroyave: Tal cual. O sea, de llevarle capuchino al primer asistente de dirección, literalmente… Entonces a mí, en general, me cuestiona bastante, digamos, esta ley porque, al menos en mi experiencia personal, siento que la remuneración, por ejemplo, del ‘crew’ local no es la que debería ser: no hay respeto por las horas extras, las jornadas son abrumadoras. Creo que no hay suficiente regulación en un país como el nuestro para trabajar con producciones de ese tamaño… Por ejemplo, yo tuve la experiencia de trabajar en “Mena”, en la película que ahora se llama “American Made”, la que vino a rodar aquí Tom Cruise, y solo pensaba: “Claro, esto es impresionante”, porque ellos tienen unos modelos de producción que funcionan de verdad como una máquina, están muy organizados, pero nosotros, por ejemplo, no estamos lo suficientemente regulados para decir: “Ya se acabaron las 12 horas o las 13 horas”. En la hora 18, uno está reventado. Y si nosotros, digamos, como gremio, como sector, no encontramos una forma de regularnos para estar mejor preparados frente a producciones de ese estilo, pues me parece que vamos a seguir estando en unas condiciones laborales poco gratas… Creo que igual es una manera de aprender cosas nuevas, por supuesto, hay cosas que uno no conoce y que se entrena en ese tipo de producciones, y está bien, creo yo. Pero sí me parece que tenemos todavía que regularnos mejor nosotros para poder hacerle frente a ese tipo de grandísimas grandísimas producciones extranjeras.

Julián David: Para aprovecharlas, pero de una manera de mutuo beneficio, ¿no?

Catalina Arroyave: Claro. Y, sobre todo, como de un trato más respetuoso a los trabajadores locales porque lo que te digo: Es distinto, no sé, un asistente de dirección extranjero, digamos, yo, que he trabajado en el departamento de Dirección, que tiene una remuneración por las horas extras, que tiene una remuneración con otras prestaciones, a nosotros, que somos el asistente del asistente del asistente… Y no tenemos, digamos, esas condiciones laborales. Entonces sí es una cosa que hay que pensar.

Julián David: Muy bien. Vuelvo a un par de preguntas rápidas. ¿Cuál es tu opinión sobre los guiones que se escriben en Colombia en este momento?

Catalina Arroyave: Me parecen buenos, ¿sabes? Yo he tenido la posibilidad de leer varios guiones de colegas, incluso de otros proyectos de películas que se están desarrollando, me parece que son de alta calidad, están muy bien escritos. Pero creo que, al menos en lo que yo conozco, creo que todavía tenemos que explorar, por ejemplo, el género. O sea, todavía creo que podemos explorar más la comedia, la comedia negra, la comedia más afilada, no la del 25 de diciembre, que también está bien, pero me parece que aún hay que explorar mucho más la otra comedia más afilada, más, digamos, si se quiere, más elaborada.

Julián David: Entiendo. ¿Sabes que decía Luis Ospina? Que él se sorprendía mucho que todo el cine colombiano no fuera ‘film noir’, no fuera cine negro.

Catalina Arroyave: Total.

Julián David: Pues claro, la realidad colombiana es una película negra.

Catalina Arroyave: Claro, ¿Y dónde están las películas de vampiros hoy en día? ¿Dónde está la ciencia ficción colombiana? No sé, ¿dónde están esas otras propuestas? Y también me parece que ahí valdría la pena preguntarse un poco por las herramientas del Estado porque, digamos, esto es una cosa que he escuchado bastante y es: ¿se premian este tipo de proyectos? O sea, ¿será que existen esos guiones, pero no se premian este tipo de proyectos? Valdría la pena hacerse la pregunta y, sobre todo, volviendo a una pregunta que me hacías antes, creo que valdría la pena hacer una categoría específica, por ejemplo, en el Fondo, para el cine de género.

Julián David: Interesante.

Catalina Arroyave: Ya existe una categoría de comedia, pero para el cine de género en general, para el ‘western’, para, no sé, el musical, creo que valdría la pena hacer una convocatoria que potencie ese tipo de creación.

Julián David: Pero sí, estoy de acuerdo, es una mirada interesante. Es raro que Colombia no tenga cine musical, excepto ese cine musical horrible de los años cuarentas que hicieron del 41 al 45, cuando se hicieron diez películas que ni se oían ni se veían. Pero cuando uno dice: “En Colombia nos hemos inventado 300 ritmos” y ha habido televisión musical maravillosa, como “Escalona”, pero no hay cine musical. Es curioso.

Catalina Arroyave: Es curioso.

Julián David: Hay más cosas para ver. Y terminando las rápidas. ¿Algún un guionista que tú respetes cuyo trabajo sigas? Es posible que haya varios, pero pues por lo menos uno, no sé.

Catalina Arroyave: Sí. Se me ocurren dos. Se me ocurre Billy Wilder, que me parece un genio.

Julián David: Sí. ¿Conoces la frase de Hitchcock?

Catalina Arroyave: ¿Cuál?

Julián David: “En la historia del cine solo hay dos palabras importantes: Billy Wilder”.

Catalina Arroyave: Sí.

Julián David: Me encanta.

Catalina Arroyave: Sí, él es maravilloso. Y se me ocurre también Guillermo Arriaga que me parece un escritor increíble, no solamente, claro, las novelas, los cuentos. Los cuentos son poderosísimos también. Él, por ejemplo, me interesa, me ha interesado su obra, lo he leído también en sus otros géneros, y tiene una película que se llama “Los tres entierros de Melquiades Estrada”, que a mí me parece extraordinaria. Y ahí no solamente es guionista, sino también director, creo que la codirige con alguien más, se me escapa en este momento el nombre. Pero Arriaga, por ejemplo, es un guionista que siempre me llama la atención.

Julián David: ¿Y en Colombia?

Catalina Arroyave: Y en Colombia, lo que pasa es que, por ejemplo, ahí hay una cosa que me parece como necesaria mencionar y es: uno casi no tiene acceso a los guiones en Colombia. Por ejemplo, a mí me interesaría conocer cómo son los guiones de Franco Lolli que es un director que a mí me parece maravilloso, me gustaría saber cómo son esos guiones. O también a mí me parece muy bello el trabajo de Ciro, pues, entre otros, pero no conozco sus guiones. En estos días estaba leyendo el guion de “La sangre y la lluvia”, que es el de Navas con Carlos Henao.

Julián David: Que lo publicó la Asociación de Guionistas Colombianos.

Catalina Arroyave: Exacto, y yo decía: “Esto es un documento maravilloso”, porque, digamos, a mí, ese guion, por ejemplo, me parece muy bueno, es tremendo guion, y hacer la comparación del guion con la película me parece superinteresante. Lo que pasa es que ahí hay un trabajo con actores profesionales, bueno, de hecho, una aproximación al cine de género. Pero…

Julián David: Es ‘Neo Noir’.

Catalina Arroyave: Claro. Pero me gustaría, por ejemplo, tener acceso a más guiones de películas colombianas que se hayan hecho para saber también cómo son como texto, porque en los guiones que últimamente me he estado leyendo, me doy cuenta de que hoy en día hay una preocupación en los guionistas de que el texto, como material literario sea también interesante, o sea, que además de proponer una historia y una poética de la acción y todo esto que se hace en los guiones, que el texto como tal sea interesante.

Julián David: ¿Nos quisieras contar cómo fue el ejercicio de construir coproducciones o de gestionar recursos para que tu primer largometraje sea posible? Y también, ¿en esa gestión qué tuvo que ver el Ministerio de Cultura o Proimágenes o el FDC?

Catalina Arroyave: Nosotros hicimos “Los días de la ballena” con el FDC, solo con el dinero del FDC.

Julián David: Muy bien. Son tú y Felipe Aljure. Son ustedes dos las únicas excepciones nacionales, nadie más cuenta ese cuento. Increíble.

Catalina Arroyave: Dios mío. Sí. Lo que pasa es que es una locura, es apretadísimo. Nosotros tenemos una coproducción muy pequeña con MadLove, que es una empresa de Bogotá. Pero digamos que es una coproducción en términos de trabajo y otras cosas, pero en realidad “Los días de la ballena” es una película que se hizo, que se está haciendo con el dinero del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y con un estímulo de la Comisión Fílmica de la ciudad de Medellín que el año pasado nos ganamos. Eso es un porcentaje muy pequeño, pero también aporta. Y ahora necesitamos conseguir un poco más de presupuesto justamente por eso, porque el dinero del Fondo, que es maravilloso y, por supuesto, pues yo soy la más agradecida, no alcanza. Es muy difícil hacerlo solamente con ese dinero… Lo que pasa es que ahí también y yo creo que nosotros, un poco muy exaltados y con mucho entusiasmo, dijimos: “Hagámosla. Hagamos la película, hagámosla, hagámosla, hagámosla”. Y además que nosotros somos un grupo de personas muy jóvenes que tampoco es que tengamos conexiones con productores internacionales para poder hacer una coproducción, menos antes de hacer “La ballena”, claro… Es decir, en este momento apenas se están abriendo esas puertas, pero cuando empezamos, tener un coproductor francés y todo eso era muy complicado. Ahora, yo lo veo también con mis colegas de Monociclo, que son muy cercanos a nosotros.

Julián David: Los colegas de “Los nadie”.

Catalina Arroyave: Exactamente. Tenemos un proceso similar: antes de hacer “Los nadie”, para Sebas, para Alex, para José, tener un coproductor francés era una tarea titánica. Ahora, después de hacer “Los nadie”, de ir a mercados, etc., es una posibilidad, de hecho, es una realidad para su segundo largo. Un poco lo mismo nosotros.

Julián David: Para “La roya”, que se llama su siguiente filme.

Catalina Arroyave: Para La roya, sí. Pero un poco lo mismo nosotros. Antes de hacer “La ballena”, tener otras posibilidades de financiación en términos de coproducción, para nosotros era casi que un imposible. Entonces decidimos hacer la peli con el Fondo.

Julián David: Tú mencionaste rápidamente algo que quiero resaltar y es que, bueno, no solamente el cambio, digamos, ha sido a nivel central en cuanto a la relación del Estado con el cine. Durante mucho tiempo, bueno, tuvimos el sobreprecio horroroso que nació en los setentas, luego Focine. Hubo un momento, una ley de cine de los cuarentas de Alfonso López que no sirvió para nada, pero la relación del Estado colombiano con su cine fue sobretodo inconstante, el cine fue como una novia a la que trataba mal.

Catalina Arroyave: Sí.

Julián David: Creo que el gran cambio ha sido la constancia. O sea, con errores y con aciertos, son 20 años de constancia. Y en este momento estamos en la Universidad de Antioquía. Medellín también está haciendo algo muy interesante. Tú mencionas la Comisión Fílmica de Medellín, pero también el Instituto Técnico Metropolitano, que es como el SENA de Medellín, ha creado una carrera de cine. La Cinemateca de Medellín, que se creó en el 2017, después de una larga gestión como de cuatro o cinco años de cineastas y gestores. También parece que el municipio de Medellín y el Estado, en el Valle de Aburrá está arropando a su cine.

Catalina Arroyave: Sí.

Julián David: ¿Tú para dónde ves que va esto? Es decir, ¿están surgiendo nuevas propuestas que no han llegado todavía al FDC? ¿Qué está pasando en la relación del Valle de Aburrá con su cine?

Catalina Arroyave: Yo creo que nosotros estamos viviendo un momento, una ola de entusiasmo muy importante con el cine, sobre todo, creo que está relacionado con los egresados de las carreras de comunicación audiovisual que dijeron: “No nos vamos a resignar, queremos…”

Julián David: Que son de la Universidad de Antioquia…

Catalina Arroyave: Y la de Medellín y el Politécnico.

Catalina Arroyave: Y dijeron: “No nos vamos a resignar, vamos a hacer películas”. Y creo que esto también tiene que ver con el auge de los colectivos. O sea, cuando nosotros empezamos con Rara, también nacieron Máquina Espía, los chicos de Monociclo, luego, unas generaciones después, empezaron a llegar los chicos de Ruido, de Kaminantes, hemos sido pequeños núcleos que hemos dicho: “No nos vamos a rendir”, y un poco eso se contagia. Yo creo realmente que eso pasa. Y lo que estoy viendo también en las instituciones, digamos, yo con Maderley, que es la coordinadora de la Cinemateca, soy cercana y ella también está…

Julián David: Maderley Ceballos es una mujer maravillosa, ¿no?

Catalina Arroyave: Maravillosa.

Julián David: Y comprometida. Lleva como tres administraciones trabajando por el cine en el Valle de Aburrá.

Catalina Arroyave: Y entonces, digamos que ella sola, por ejemplo, es una figura que ha logrado grandes cosas: que en la Secretaría de Cultura Ciudadana no se olviden del cine, que se continúe con el proyecto de la Cinemateca, que exista una cinemateca. Juan David Osorio, por ejemplo, que es el que en este momento está como comisionado fílmico, también es un entusiasta que lleva años trabajando por el cine… Entonces lo que creo es que hay más personas, es una camada grande de personas haciendo fuerza para que el cine exista, las películas existan y, sobre todo, las instituciones que nos apoyan para que el cine siga existiendo. Pero me parece que tiene que ver con la gente, o sea, con las personas articuladas, que todas estamos jalando para un mismo lado que es: “Hagamos películas”.

Julián David:  El tema de esta conversación todo el tiempo ha sido el miedo, ¿te has dado cuenta?

Catalina Arroyave: Sí.

Julián David: La clave es no tener miedo. Hay un montón de gente que está esperando que el cacique de turno o el político de turno tenga la condescendencia de tomarlos en cuenta.

Catalina Arroyave: Sí.

Julián David: Fueron gente como Felipe Aljure, como Adelaida Nieto, como Ramiro Osorio en 1997 que se tomaron la presidencia, e Isadora de Norden, que fueron donde el presidente Samper y le dijeron: “Oiga, usted habló de un Ministerio de Cultura, aquí estamos nosotros, vamos a empezar a escribir la ley para el Ministerio de Cultura”. No estaban esperando turno entre la guerra y los hospitales y las carreteras. Y eso tiene que ser así. Somos nosotros los que vamos a cambiar el país, no podemos esperar a que nos lo cambien.

Catalina Arroyave: Claro. Por eso la definición que doy de un guionista es la de un guerrero.

Julián David: Estoy de acuerdo, eso me encantó.

Catalina Arroyave: Y creo que ellos, Aljure, en fin, toda esta camada que tú mencionas, me parecen unos guerreros increíbles, incansables, además, porque hoy en día siguen dando la pelea.

Julián David: Sí, sí, todo el tiempo. Catalina, creo que es la primera vez que conversamos tan largo, es una delicia, de verdad. Me parece apasionante lo que tú estás haciendo, pero además me apasiona que no lo estás haciendo sola, creo que estas representando una generación en Medellín, de la que lo que ya se ha visto es estupendo, y espero que lleguen muchas otras cosas.

Catalina Arroyave: Ojalá que sí.

Julián David: Y seguiremos construyendo sin miedo, ¿verdad?

Catalina Arroyave: Sí, seguiremos sin miedo.»

¡Comparta su viaje! ¡Comparta su lectura!

Espacio para sus opiniones

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *