Entrevista con la directora de Eurocine

EUROCINE 2010: GESTIÓN CULTURAL PARA LOS ESPECTADORES DE COLOMBIA

 

Ha concluido la 16ª. versión de Eurocine. Desde 1995, Eurocine es una de las muestras de cine que mayor cantidad de espectadores convoca. En 2010, Eurocine cambió su modelo de programación y su estructura administrativa. A su dirección llegó Theresa Hoppe, una alemana que ha hecho de Colombia la patria de sus hijos y de su trabajo como gestora cultural.

 

P: Theresa, cuéntenos sobre su formación profesional y su experiencia en gestión cultural.

R: Soy Antropóloga, con estudios en Historia del Arte y Psicología. Desde la universidad, siempre estuve interesada en temas culturales y luego, al llegar a Colombia, empecé a trabajar en el área cultural del Goethe Institut que en ese entonces dirigía Folco Näther. En ese trabajo me formé en gerencia cultural.

¿Cómo llega a la Dirección de Eurocine?

Trabajé durante diez años en Programación Cultural en el Goethe. Estando en esas funciones, presidimos Eurocine dos veces.

Fue en esas dos presidencias en donde obtuvo un conocimiento íntimo del festival, ¿y luego?

Hace dos años me retiré del Goethe Institut y creé una pequeña fundación que genera proyectos culturales. Desde esa fundación le propuse a las embajadas desvincular la presidencia de la organización del evento. Estos años demostraron que las cosas funcionaban bien o mal dependiendo del país que fuera presidente de la Unión Europea y del festival, lo que no es culpa de las embajadas, sino de la complejidad de Eurocine y de las grandes diferencias que hay en los presupuestos que cada embajada puede invertir en proyectos culturales.

¿Por cuáles razones se creó Eurocine originalmente?

Eurocine nació por iniciativa de varios personajes de embajadas europeas. Hace 16 años no se veía cine europeo en Colombia, a pesar de lo cual, Eurocine tuvo mucho éxito desde el comienzo. En Colombia siempre ha habido gente interesada en un cine diferente al de Hollywood. Con el tiempo, Eurocine ha venido creciendo, no sólo por el ingreso de más países en la Unión Europea y con ello el aumento del número de embajadas que participan, sino porque con cada año que pasaba se traían más películas.

Aunque en Colombia se proyectó durante varias décadas el cine de maestros como Fellini, Antonioni o Bergman, es verdad que hubo un tiempo en que se dejó de traer cine europeo. Después de las primeras versiones de Eurocine, y gracias a su influencia, las carteleras colombianas cambiaron y el cine de Europa regresó. En la actualidad, ¿tiene Eurocine algún impacto en la cartelera comercial? ¿Afecta su selección de películas las compras que los distribuidores hacen para Colombia?

No, Eurocine no afecta las compras de los distribuidores. La relación entre Eurocine y los distribuidores es compleja: en ocasiones la actividad de los distribuidores colombianos se convierte en un problema para el festival, porque algunas películas que queremos traer ya fueron compradas por distribuidores independientes, e incluso por Cine Colombia, con todo y que es evidente que algunas de esas películas que ya compraron no se verán o se verán sólo por una semana. Para nosotros es claro que se necesitan las alianzas con los distribuidores de cine independiente en Colombia. Eurocine es una excelente plataforma de lanzamiento.

¿Frente a las anteriores versiones de Eurocine, qué diferencias hay en el evento de este año en cuando a curaduría, organización y exhibición?

Esta es la primera vez que Eurocine se programa con secciones, y es la primera vez con dirección. Con las secciones hemos hecho una oferta más interesante para el público. Sobre el uso de secciones he recibido muy buenos comentarios. Las secciones son mejores para la organización porque te dan criterios de búsqueda, pero también razones para decir que no a filmes que no caben en el evento.

¿Qué películas destacaría usted de la muestra de este año?

Estoy muy orgullosa de haber traído cine reciente, pero en general a mí no me gusta destacar películas. Podría mencionar a Pepperminta (Pipilotti Rist, Suiza, 2009), que ha estado en muchos festivales y que está en boca de mucha gente. Es una película muy cotizada y fue difícil traerla. Es la creación de una video artista que ha despertado debate: en Medellín y en otras salas del país la aplaudieron, pero a otras personas les ha parecido terrible. Eso está  bien, es importante que haya discusión y polémica.

 ¿Cuál es el balance de esta versión de Eurocine?

En este momento no tenemos todos los reportes de sala. Al final no habrá mucho dinero por las negociaciones que hicimos con las salas y los distribuidores, pero sabemos que sí nos fue muy bien de asistentes. Con la retrospectiva de Rohmer nos fue muy bien, tuvimos un conversatorio con sala llena y La rodilla de Clara (Francia, 1970) tuvo muchísimo público. Algo muy especial fue el cine comunitario, que gustó mucho: en Bogotá tuvimos más de 1000 personas en Ciudad Bolívar, con cine gratuito y cerca de sus casas. También hubo proyecciones en colegios.

 

En el proceso de formar espectadores activos*, las muestras y los festivales de cine ocupan un lugar muy importante. En Colombia, estos eventos los hay de todas las pelambres: con todo tipo de audiovisuales, para diferentes clases de público, con duraciones variables y cualidades gerenciales muy diferentes. Por desgracia, algunos de estos eventos cinematográficos han enseñado a sus espectadores que la gestión cultural no requiere de calidad en la curadoría, ni claridad presupuestal, ni de producción, de manera que los espectadores y quienes financian estos eventos se encuentran con sorpresas desagradables acompañadas por una larga lista de excusas. Otros eventos, en cambio, son ejemplares: su ambición es la precisión y la calidad de la propuesta, más que la lentejuela o el lucro rápido.

 

P: ¿Qué metas se ha planteado usted con Eurocine?

R: Metas altas. Me gustan los retos. Eurocine es una joya en bruto. Ha tenido una historia con altibajos pero lo que no ha cambiado es que tiene un público fiel: alrededor de 80 mil espectadores. Eurocine ya es parte de la agenda cultural de los colombianos. Eurocine tiene mucho hacia dónde crecer, no en términos de que se convierta en un fenómeno comercial o que se vuelva un evento gigantesco, sino en términos de calidad. Hay coyunturas europeas que podemos aprovechar como MIDIA, una nueva ley europea de apoyo a la exportación, hay dinero para digitalización y para traducciones, por ejemplo. Alcanzar la máxima calidad posible para Colombia, pero también para Latinoamerica. En Ecuador, por ejemplo, hay un Eurocine que nada tiene que ver que con nosotros. Quisiéramos que Eurocine fuera reconocido en América Latina y en Europa, tanto que se facilite la llegada de personas, no sólo la llegada de películas. Con Eurocine queremos enfatizar más y más en cine independiente, un cine de festivales, que es de alta calidad y que no llega comercialmente. Otra de nuestras metas, una muy importante, es la de tener una verdadera curaduría: hasta ahora no ha existido, se trabaja con lo que las embajadas traen. Es necesario ir a festivales, y poder proponer películas a las embajadas. También es necesario hacer de Eurocine un espacio para crear intercambios profesionales. Queremos tener invitados. Los invitados son muy importantes para crear alianzas con el cine colombiano. Muy pronto queremos crear una sección de películas latinoamericanas que estén vinculadas con Europa, y no sólo por su condición de coproducciones, que es la situación de la mayoría de los filmes latinoamericanos, sino crear una sección en donde se presenten películas latinoamericanas que verdaderamente estén en conexión con Europa por sus artistas o por sus temas.

Eurocine depende de una fundación, ¿esta fundación desarrolla otras actividades además del festival?

En 2000 se creó la Fundación de Cine Europeo en Colombia. Los fundadores fueron las embajadas de los países europeos. En la actualidad, yo soy la directora y representante legal. Es una fundación que trabaja por la cultura y que no tiene ánimo de lucro. Hasta ahora no tenemos otras actividades con la fundación, pero estamos planeando tenerlas. Tenemos contactos con Babilla Cine para traer a uno de los directores de las películas que estrenan este año, y traerlo no sólo para apoyar el lanzamiento, sino para hacer talleres.

¿Cómo se financia la fundación?

Nos financiamos por los aportes de las embajadas, aunque es un porcentaje muy pequeño lo que ponen. Lo suyo es fundamentalmente un apoyo. La taquilla es otra parte de la financiación, pero se comparte con las salas y a veces con distribuidores. Este año nos esforzamos mucho para obtener cooperación internacional y patrocinio privado, y lo logramos. Esperamos que los patrocinios aumenten en futuras versiones del festival.

 Como usted sabe, la gestión cultural en Colombia tiene todo tipo de representantes y de resultados; en su concepto, ¿cuáles deben ser las cualidades de un gestor cultural y de una empresa cultural?

Esa es una pregunta difícil y la gestión cultural es difícil: nunca hay suficiente dinero. Es necesario encontrar una fuerte alianza con el sector privado, como pasa en varios países de Europa, pero para ello es necesario tener proyectos muy bien hechos. Los empresarios tienen mucho que ganar si suman su imagen con proyectos culturales serios.

¿Y las cualidades de un gestor cultural?

Diplomacia, mucha firmeza, ser un buen negociador sin perder de vista el objetivo de la negociación. Es necesario saber decir que no y no vender cosas fundamentales por migajas. Los gestores culturales no mendigamos, vendemos un buen producto. Un gestor cultural es una persona muy multifacéfica: es chévere con los artistas, tiene olfato para lo apropiado en términos estéticos, sabe lo que pasa a nivel cultural. Un gestor cultural tiene que ser capaz de tener muchas cosas en la cabeza: trámites de visa, presupuestos, relaciones públicas, contenidos. Por supuesto, es necesario tener buenos asistentes y ser muy pulcro y serio: lo que se promete se hace, el nombre es el capital más importante. Un proyecto mediocre o mal hecho simplemente no debe hacerse.

 

Eurocine, como todo proyecto cultural, es una obra en marcha, una obra necesaria. El cine existe gracias a su espectadores, tanto como a los artistas y técnicos que participan en su creación. Los festivales y muestras de cine son importantes en la formación de públicos, y la formación de públicos es una acción fundamental para el desarrollo de las artes. La sola creación del artista muy pocas veces es suficiente para la formación de los espectadores, y mucho menos lo es en este siglo que se ha iniciado como el siglo en que arte, entretenimiento, información y publicidad convergen en bienes culturales y en soportes que llevan por igual los cuatro encargos. El reto, para los cinéfilos, cinematografistas y gestores culturales de Colombia, es el de continuar desarrollando programas para la formación de espectadores activos, espacios en donde la calidad sea la norma: calidad en los eventos profesionales y académicos, calidad en la administración del proyecto, en la producción de cada actividad, y, por supuesto, calidad en filmes que sepan despertar la pasión y el pensamiento de nuevas generaciones de espectadores activos.

 

Publicado en la Revista Kinetoscopio No. 91, 2010

Página en internet de la Revista Kinetoscopio

Imagen: afiche Eurocine 2010



* Ver: http://geografiavirtual.com/2011/11/conferencia-sobre-formacion-de-publicos-lectores/

 

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