“Los descendientes” de Alexander Payne

Tras seis años ausente de las grandes pantallas, regresa Alexander Payne con la cinta Los descendientes. Payne es un guionista, director y productor que tras haber estrenado solo 5 largometrajes[*], ha recibido 15 nominaciones al Oscar (dos otorgados) y 23 nominacionas a los Globos de Oro, de los que obtuvo 5 entre una veintena de premios y reconocimientos en festivales tan prestigiosos como el de Cannes.

Payne se tituló en Español e Historia en la Universidad de Stanford, carreras que acompañó por estudios en la Universidad de Salamanca, y un grado en Cine obtenido en la escuela de la UCLA. Alexander Payne es uno de los pocos directores que en sus contratos incluye el derecho a decidir el montaje final de cada cinta. Los diálogos de todas sus películas son sobresalientes: intercambios precisos en los que el silencio y los monólogos son tan importantes como las conversaciones. Los filmes de Payne, siempre protagonizados por actores profesionales, también recurren a actores naturales, y se sirven de locaciones auténticas en donde cada objeto encontrado se conserva. Ese balance que Payne logra entre la realidad y la puesta en escena, existe también entre la comedia y el drama: Los descendientes tiene tres motivaciones dramáticas, dos de ellas terribles, y sin embargo la risa está presente a lo largo del filme, sin restarle inteligencia ni a los diálogos, ni a los personajes, ni a los hechos que se desarrollan.

Los descendientes relata el reencuentro de un hombre consigo mismo, con su paternidad, con sus dos hijas y con la herencia de sus antepasados, gracias a un accidente que deja en coma a su mujer. Los descendientes tuvo buenas críticas en el Festival de Toronto, ha ganado varios premios y seguramente se llevará algún Oscar, y junto con estos reconocimientos, a la cinta la acompañan alentadoras taquillas en los países donde se estrena. ¿Cómo logra Payne que filmes como Los descendientes sean tan dramáticos, y al mismo tiempo tan cómicos, cómo pueden ser tan profundamente inteligentes y realistas, y al mismo tiempo tan cercanos al público que va a cine a buscar un momento de diversión? Una gran dirección de actores es parte del secreto, pero la verdadera razón está en los estupendos guiones y en el montaje final, en ese otro guión que se escribe con imágenes en movimiento.

 


[*] Citizen Ruth (1996), Election (1999), About Schmidt (2002), Sideways (2004) y The Descendants (2011).

Imagen: afiche de la película.

 

 

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