Hacer y ver cine ha cambiado

Hacer y ver cine ha cambiado

HACER Y VER CINE HA CAMBIADO

Una entrevista con los realizadores y el productor de la película colombiana Sin palabras*

El 52º. Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias se desarrolló en febrero de 2012 continuando sus avances en la construcción de una programación que merece respeto y de una organización que está a la altura un evento internacional. Catorce largometrajes colombianos se proyectaron en el FICCI: 180 segundos (Alexander Giraldo, 2012), Apatía, una película de carretera (Arturo Ortegón, 2012), Corta (Felipe Guerrero, 2012. Documental), El gran sadini (Gonzalo Mejía, 2012), Gordo Calvo y Bajito (Carlos Osuna, 2012), Ilegal.Co (Alessandro Angulo, 2012. Documental), Jardín de amapolas (Juan Carlos Melo, 2012), Nacer (Jorge Caballero, 2011. Documental),  Pescador (Sebastián Cordero, 2012. Coproducción con Ecuador), Sin palabras (Ana Sofía Osorio y Diego Bustamante, 2012), Belleza cautiva (Jared Goodman, 2011. Documental coproducido con los EEUU), Porfirio (Alejandro Landes, 2011), Chocó (Jhonny Hendrix Hinestroza, 2012) y Sofia y el terco (Andrés Burgos, 2012). De estos catorce trabajos, al llegar al festival sólo tres tenían distribución y a la conclusión del mismo, seis tenían compromisos con empresas que se encargarán de llevarlos a las pantallas. Las restantes ocho películas tendrán un futuro incierto: si no encuentran distribuidora, sus productores tendrán que negociar directamente con las salas o los canales de televisión.

Sin palabras (Ana Sofía Osorio y Diego Bustamante, 2012) fue una de las películas que llegaron hasta Cartagena con un contrarto de distribución entre la lata. En este caso, la distribución la hace Cine Colombia, y el estreno se realizará el 2 de noviembre con unas 15 copias, aunque las dos presentaciones del filme en Cartagena le dejaron a sus creadores la sensación de que la cinta puede ser más popular de lo que pensaban.

JDC: ¿Qué tal ha sido la relación con Cine Colombia?

Ana: Muy buena. Ellos conocen el proyecto desde el comienzo, incluso le mostramos una primera copia Pía Barragán quien nos hizo algunas observaciones que nos ayudaron a mejorar el montaje.

Ana Sofía Osorio nació en Popayán y tiene 31 años, su pareja y coequipero en el mundo del cine es Diego Bustamante, que tiene 33 años y nació en Medellín. Ambos vienen de familias de ingenieros y abogados. Ana empezó a estudiar Ingeniería Ambiental en Medellín, y Diego, Ingeniería Mecánica. Ninguno de los dos terminó estas carreras, ambos se fueron a España a estudiar cine y fotografía.

Ana: Cuando estudiaba en Medellín me dí cuenta que lo que más me importaba era el cine, para mí todo cambió cuando conocí a Víctor Gaviria.

Diego: ¿De verdad? Yo pensé que para ti todo había cambiado cuando me conociste.

Juan Pablo Solano tiene 25 años, es el más joven de la empresa Proyección Films, pero es quien ha asumido la responsabilidad de producir la película Sin palabras. En esa tarea lo acompaña Simón Beltrán que el día de esta entrevista se encontraba en España. Juan Pablo viene de una familia de diplomáticos y aunque nació en Colombia, se ha pasado toda la vida de un lugar a otro. Para Juan Pablo, el descubrimiento del cine empezó temprano, a los 12 años. Su formación profesional se desarrolló en la Universidad del Cine (FUC) en Buenos Aires.

JDC: ¿Hace cuánto tiempo fundaron Proyección Films?

Diego: Hace cuatro años

Ana: Empezamos en septiembre de 2008

JDC: Y como diría el burócrata: ¿cuál es la razón social de su empresa?

Juan Pablo: Creación, producción y distribución de contenidos audiovisuales.

Hace cuatro años, cuando Producción Films empezó, el grupo incluía a Tatiana Villacob, directora del estupendo corto Dolores (2009) y Juan Pablo no había llegado para integrarse al equipo. Lo que no ha cambiado desde 2008, es que la empresa se sostiene gracias a la producción de “soluciones audiovisuales” para diferentes empresas y que el equipo tiene varios proyectos en la manga, una baraja de propuestas listas para presentar a convocatorias. En ese sentido, los jóvenes propietarios de Proyección Film no son muy diferentes de Víctor Gaviria y de otros realizadores con larga experiencia.

JDC: Cuando empezaron con su empresa tenían varios proyectos de cortos y varios de largometraje, por qué se decidieron por el largo Sin palabras?

Ana: Teníamos muchas ideas, unas muy complicadas, pero nos decidimos por esta que nos parecía compacta y posible. Queríamos hacer una película que se pudiera realizar sin premios, porque al fin y al cabo sabemos que toda opera prima es difícil.

JDC: ¿Y por qué una historia de una mujer china?

Diego: Porque en el fondo sí nos gusta complicarnos la vida: “¡Vamos a hacer una película de bajo presupuesto!”, nos decimos, “Pues listo, vámonos para… ¡el Patía!”… Y nos inventamos una cosa parecida: escogimos la historia de una emigrante ilegal de China que llega hasta Colombia y se queda varada y no habla una palabra de español y, claro, teníamos que encontrar a una mujer china que hablara un perfecto mandarín y que no se viera para nada latina, necesitábamos una verdadera protagonista china, una protagonista que por supuesto casi no encontramos… Menos mal que no escogimos una historia con gente de la India, porque ahí sí que hubiéramos estado jodidos.

Cuando termina de reirse, Juan Pablo agrega:

 

JuanP: Además, a mí siempre me ha gustado la imagen de los orientales en la pantalla, mi corto de grado en Buenos Aires es de una pareja de un coreano y una japonesa, me gusta mucho cómo se ven en cámara.

Ana: Y en esos días, hace tres años, empezamos a escuchar hablar mucho de que Colombia era un país de paso para africanos y chinos que trataban de llegar a los Estados Unidos. Ese es un tema del que no se habla mucho, y nos interesaba contar una historia de emigrantes (Diego y Juan y yo sabemos de eso), pero sobretodo nos interesaba el reto de contar una historia de amor en la que la pareja no puede hablarse y nunca se toca. ¿Qué se hace en esos casos? A mí siempre me han obsesionado las buenas películas de época, con esas historias de amor que se desarrollan en medio de silencios y pequeños gestos.

Diego: Cuando estábamos pensando la película nos pusimos a hablar de la imagen de una joven china sentada sola en una banca ante un almacén chino. ¿Qué hace esa mujer allí? ¿Quién se va a atrever a hablar con ella? Así, poco a poco fuimos contruyendo la historia. Sabíamos que el hombre que se va a enamorar de ella, Rubén, tenía que ser un artista un poco frustrado.

Ana: Inicialmente pensamos que debía ser un grafitero, cosa que luego cambió. Muchas cosas cambiaron. Inicialemente construimos mucho del guión preguntándonos qué hace a Colombia diferente de otros países.

JDC: ¿Este es el primer largometraje de todos ustedes?

Ana: Para todos nosotros fue nuestra opera prima, excepto para la persona del sonido.

JuanP: Todos: el director de fotografía, nosotros, todos estábamos dispuestos a poner dinero para este primer largometraje.

JDC: ¿Y lo hicieron?

JuanP: No fue necesario. En el 2009 lo presentamos al FDC y no ganamos nada, pero en el 2010 nos llevamos 300 millones.

JDC: ¿Cuánto costó todo el filme?

JuanP: Entre efectivo y especie, unos 600 millones, pero le pudimos pagar a todo el mundo.

Ana: Si esta es nuestra profesión, si vamos a vivir de esto, lo mínimo es que le paguemos a todos.

JDC: ¿Cuántos días de rodaje?

JuanP: 18. Lo más difícil fue que casi todo se hizo en exteriores, y el año pasado llovió mucho. Lo peor fue el invierno, y que faltando cuatro días para empezar a rodar se nos metieron a la oficina y nos robaron todo, los computadores, los IPad… afortunadamente no habíamos recibido la cámara, porque todavía la estaríamos pagando.

Diego: Eso fue lo peor, el robo…

Ana: Fue lo peor, pero lo logramos, logramos hacer la película. Afortunadamente habíamos intercambiado archivos en Dropbox, y ahí estaba todo. La realidad fue lo más difícil, pero inicialmente habíamos pensado que el reto más grande, lo que iba a ser lo más difícil para el espectador, era nuestra decición de que el público debía ir a la par con el protagonista, saber lo mismo que él. En la película prescindimos de los subtítulos, pero la gente en Cartagena respondió muy bien, tanto los jóvenes que lo vieron como una historia romántica, como los mayores que lo vieron como un drama.

Los proyectos de Proyección Film abarcan una amplia gama del mundo de las comunicaciones: soluciones audiovisuales para empresas como Pacific Rubiales, el Ministerio de Educación de Ecuador, Ramo o la Fuerza Aérea de Colombia (institucionales, cuñas y multimedia), junto con sus propios cortos y mediometrajes, y con proyectos crossmedia.

JDC: En la rueda de prensa mencionaron que tienen proyectos crossmedia. ¿Cuáles son?

JuanP: Tenemos dos proyectos: queremos crear una comunidad paranormal partiendo de la historia de un médico que tiene una pérdida importante y que incursiona en estos temas. Primero vamos a empezar a poner nosotros la información de nuestros personajes en una página web, pero la idea es que luego la gente empiece a poner sus propias cosas, y pasar del internet a una serie de televisión, y de ahí a un largometraje.

Diego: El otro proyecto es el de una guerra galáctica que llega a la tierra. Queremos lanzar este proyecto en el festival de cine de Villa de Leyva, queremos tener primero la historia en un comic y pasar luego a otros espacios.

JDC: ¿Y en cine? ¿Qué proyectos tienen?

Ana: Yo tengo un proyecto que se llama El carguero, que se trata de un carguero de Semana Santa en Popayán a quien le llega la carta de “condecoración”, de jubilación, y no tienen familia y se queda sin sustento, y tiene que empezar un viaje.

Diego:  Yo tengo una comedia de 5 amigos que desde la universidad tienen el proyecto de hacer una película y ya van a cumplir 30, y les llegó la hora de replantearselo todo, y al mismo tiempo tengo el proyecto de la película que ellos quieren hacer, que a su vez sería una película diferente

El desarrollo de proyectos crossmedia es una forma de creación que se ha venido popularizando en los últimos 5 años. Esta forma de arte colectivo, implica la generación paralela de diferentes narraciones y bienes culturales (por ejemplo: una página de internet, un cómic, una película y una novela), desarrollando en todas esas narraciones, facetas de un mismo hecho o de un mismo universo ficcional. Los proyectos crossmedia suelen involucrar las oportunidades que ofrece la web 2.0, enriqueciendo la historia con los comentarios que se reciben de los tuiteros, de los participantes de otras redes sociales, o generando nuevos interfaces que permiten una relación de doble vía con los espectadores.

JDC: ¿Varias veces han mencionado que les fue muy bien con las proyecciones en el FICCI. ¿Qué les decían los espectadores de Sin palabras?

Ana: Los primeros espectadores de la película fueron nuestras familias. Sin palabras fue la manera de explicarle a nuestras familias lo que hacemos. En las proyecciones públicas, el público del festival nos daban las gracias.

JuanP: Nos agradecían que contáramos una historia diferente a lo que todo el mundo piensa que es el cine colombiano: violencia y delincuencia.

Diego: Aunque, claro, todos sabemos que en nuestro cine hay mucho más que esos dos temas.

JDC: ¿Ustedes cómo ven el cine colombiano?

Diego: Ha aumentado el número de producciones y con la nueva ley habrá un boom adicional de proyectos internacionales. En este momento se está dando un buen cultivo de directores, hay muchas operas primas y hay gente que combina micropresupuestos con cine de género. Hay diferentes vertientes, diferentes géneros, y aunque tenemos un cine mucho más rico, seguirá habiendo problemas de distribución, lo que a la vez significa que Colombia tiene muchas oportunidades para crecer, no solo en nuevas salas sino en internet.

Ana: Cada vez hay más profesionales en cargos específicos gracias al aumento de proyectos audiovisuales.

JuanP: La cadena industrial se completa con todos esos oficios, eso es creación de industria.

Ana: Aunque a mí me preocupa la forma absurda como se han inflado los presupuestos del cine en Colombia. Hay que entender los mercados antes de presentar los proyectos.

JuanP: Pero también hay que tener en cuenta a los inversionistas internacionales.

Diego: Otra área en la que vemos problemas es en el área de formación, en lo que hacen las universidades. Las universidades no están conectadas a la industria y por eso se rasgan las vestiduras. No forman a los muchachos para nada, ni para ser emprendedores, ni para que se incorporen a las productoras. Hay mucha decepción y mucha deserción en las carreras. De 27 colombianos con los que estudié en España, solo 4 trabajan en ese tema en este momento.

JuanP: El problema es que se les vende a todos la idea de ser director y nadie sabe cómo funciona la industria, en cambio los técnicos son muy necesarios. Los técnicos que se gradúan de la FUC son muy buenos y siempre consiguen trabajo.

Algunas personas opinan que la proliferación de cursos, escuelas técnicas y carreras profesionales asociadas con el cine es un indicador de desarrollo del sector en Colombia, pero eso no es necesariamente cierto. La explosión de ofertas de formación es ante todo la respuesta a un mercado, a una cantidad creciente de personas que desde la infancia están rodeadas de imágenes en movimiento y que en consecuencia quieren crearlas, como antes toda persona sensible a las artes quería escribir poesía. Habiendo dicho lo anterior, también es necesario señalar que esas escuelas y experiencias sí son un indicador de evolución, en el sentido de que formarse para la creación audiovisual ya es posible en Colombia, situación muy diferente de la que pasaba en la época de “los maestros” (en los años 60 y 70), en la que algunos realizadores que en realidad no eran “maestros”, recibieron ese apodo porque eran los únicos cinematografistas que habían estudiado cine, cosa que entonces solo era posible por fuera de Colombia.

JDC: ¿Qué tipo de cine les gusta, estéticamente?

Ana: Me gusta el cine contado desde la puesta en escena, desde los actores, no desde los dollys y los efectos especiales.

JuanP: A mí siempre me ha encantado el cine de la época dorada de Hollywood, y el cine de Renoir: profundidad de campo, que usa tanto los dollys como los buenos personajes.

Diego: A mí me gustaría que hiciéramos una película de clase B, a mí me gusta jugar, me gustan los retos creativos.

Ana: A mí también me gusta el cine en donde la dirección de arte habla por los personajes, como el cine de Almodóvar. Me parece que en el cine colombiano hace falta explorar universos a partir del diseño de producción, la cámara no puede ser el único objeto que describe en una historia. En el caso de Sin palabras, fuimos cuidadosos con lo que se podía ver, pero también con objetos como la mochila que lleva la joven china y que nunca se abre, pero que lleva cosas que al personaje le importan: vitaminas, un collar de jade, una medallita que en algunas partes de China le regalan las madres a sus hijas, etc.

JDC: ¿Y cómo formularon la dirección a cuatro manos de Sin palabras?

Ana: me encanta la dirección de actores y a Diego el trabajo con la cámara y los equipos, de esa manera nos distribuimos las tareas.

JDC: Hace un rato hablábamos de sus proyectos crossmedia, y Diego mencionaba que el cine Colombiano tiene mucho que aprovechar de la red ¿Qué esperan ustedes de la internet?

Diego: Llegará un punto en que no sabremos si para obtener apoyo para nuestros proyectos tenemos que hablar con la Dirección de Cinematografía o con la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, o si tenemos que ir al Ministerio de las TIC. La internet nos ofrece todo tipo de formas de creación y maneras de ver cine. La gente en el mundo gasta mucho dinero viendo cine, pero en Colombia la venta de boletería y la financiación de los filmes se dificulta precisamente porque los colombianos no tienen opciones para ver cine y para gastar ese dinero. La internet nos da opciones.

Ana: Mi abuela en Popayan no tiene sino dos salas para ir a cine.

Diego: Las opciones se nos darán desde afuera, como está pasando con Netflix, necesitamos ser nosotros quienes propongamos alternativas.

JuanP: Necesitamos hacer un Netflix de los productores colombianos y de los productores latinoamericanos. La gente a la que le interesa ir a cine regularmente, es la misma gente que tiene internet y que está emepezando a verlo en línea.

Ana: Somos pro Alex de la Iglesia en el discurso de los Goya, en ambos discursos.

Diego: Es verdad, a los españoles se les fue la oportunidad de entre los dedos, y ahora que hay crísis económica y que cuando tenían dinero no se prepararon sacándole todo el jugo a la internet y a las nuevas tecnologías, ahora el cine de España también entra en crísis.

Ana: Lo que esperamos de la red es que la mayor cantidad de gente nos vea en internet.

Diego: Queremos innovar el esquema del negocio.

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*Por Julián David Correa, publicado en la Revista Kinetoscopio No. 98

Página en Internet de la Revista Kinetoscopio

Imágenes:

(1) Fotografía de Diego, Juan Pablo y Ana, por: Julián David Correa

(2) Afiche de la película

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