Arte y migración

Arte y migración

MIGRACIÓN DESDE EL SOFÁ*: 

COLOQUIO 5ta. REVISTA ERRATA

Cristina Lleras (Gerente de Artes Plásticas del Instituto Distrital de las Artes) me ha invitado a moderar esta primera mesa del Coloquio Errata, invitación que agradezco y que recibo con un poco de sospecha cuando unos días después de aceptar me dice que debo iniciar esta moderación con una conferencia de unos veinte minutos. Sospecho de los moderadores que engolosinados con sus palabras, no moderan ni dejan escuchar a sus compañeros de mesa ni a su público. Hoy acepto ambas invitaciones de Cristina Lleras y de la Revista Errata, y asumo mi papel de moderador presentando a mis compañeros de mesa: William Vega, Alejandra Jaramillo y David Zink Yi.

William Vega, es comunicador social de la Universidad del Valle con especialización en guión de cine y televisión de la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI de Madrid. Después de estrenar en el Festival de Cine de Cannes, acaba de presentar en las carteleras comerciales de Colombia su primer largometraje: La sirga, un filme que demuestra que es posible abordar el desplazamiento por la guerra sin el recurso de las balas y la sangre. La sirga es un filme que demuestra que el cine colombiano además de crear empleos y cifras en el PIB, y de hacer comedias de fin de año, el cine colombiano puede ser el esfuerzo de un grupo de artistas que privilegian la inteligencia y la expresión por encima de los supuestos del mercado.

Alejandra Jaramillo es escritora, docente y crítica, con estudios de maestría y doctorado en cine y litaratura latinoamericana en la Universidad de Tulane. La profesora Jaramillo también sabe del esfuerzo del artista, tanto desde la creación, como desde la academia: ha publicado novelas y cuentos, y en sus ensayos se ha preguntado por nuestras violencias y las narrativas que las recogen, se ha preguntado sobre la creación literaria en la ciudad latinoamericana, y sobre las ciudades que se expanden también hacia nuevos soportes expresivos en aquello que unos llaman transmedia y otros crossmedia. Las letras de la Profesora Jaramillo son una muestra de una literatura latinoamericana que busca definirse, y de las ciudades que transforman sus fronteras.

David Zink Yi, quien como muchos americanos, como muchos de nosotros, mezcla en su nombre y en su piel varios viajes y razas, es un arista plástico que estudió en la Universität der Künste en Berlín, ciudad en la que hoy vive y trabaja y que nació en Lima. Ha sido discipulo del artista conceptual Lothar Baumgarten, y en su obra se ocupa de la transculturación y las identidades en movimiento. La obra de David Zink Yi cruza fronteras: de las concretas esculturas a la virtualidad del video, y de este al performance y a la cocina; de lo chino a lo latino, y de lo latino en su más amplia acepción a lo alemán. La obra de David Zink Yi es una muestra de identidadades en proceso.

Es a ellos y es a ustedes a quienes hemos venido a escuchar.

Para completar el encargo de la Revista Errata, inicio mi charla compartiendo con ustedes tres imágenes y varias preguntas. La quinta Revista Errata está dedicada a las fronteras, a las migraciones y a los desplazamientos. En consonancia o en disonancia con esa revista, con sus ambiciosas metas y con sus juiciosos textos, quiero empezar esta conferencia compartiendo con ustedes tres personajes y tres imágenes del movimiento: la de Anthony Bourdain, el personaje del canal de televisión Discovery Travel and Living, la del Wilhelm Meister de Goethe y Wenders, y la de Débora Arango, quien no fue personaje sino persona, pero quien hoy también es un personaje. Concluyo mis palabras con unas preguntas que se sumaran a todas las preguntas de ustedes y a las frases de nuestros invitados.

ANTHONY BOURDAIN

Lleguemos a casa después de un día que se repite cinco veces por semana y prendamos la tele mientras estamos echados en la cama o en el sofá: al hacerlo podemos ver a Anthony Bourdain en Discovery Travel and Living. El tipo es guapo, sin duda, y un poco anarquista. Mientras comemos una hamburguesa o una sopita de papa criolla y plátano, lo acompañamos en su recorrido por el mundo: Bourdain come de todo sin engordar, elogia toda cultura que encuentra y de vez en cuando se burla de los “cultos”, de los que posan de saber más cosas de las que son capaces de hacer. El presentador, el “hombre ancla”, siempre compara el mundo que recorre con su Nueva York natal y con los gringos (a los que él llama “Americans”), de quienes se burla un poco y se burla de sí mismo diciendo que no entenderían una u otra cosa, o que no comerían alguna viscera gelatinosa, y mientras mordemos la hamburguesa o tomamos la sopa, pensamos que nosotros sí podríamos. Con toda claridad a la conclusión del show y de vez en cuando durante el viaje, el señor Bourdain nos recuerda que todo es un programa de televisión y que aunque quisiera quedarse a trascender en el Tíbet o en Sao Paulo, la verdad es que debe volver a su mujer italoamericana y a su hija, y a los compromisos con su publicista, con sus conferencias y firma de libros. Al final del show, Anthony Bourdain nos recordará que después de decir tanto y de vender tanto, regresará a casa siendo el mismo. Acabamos la sopa y apagamos la tele.

WILHELM MEISTER

Entre 1795 y 1796, veinte años después del Werther, Johann Wolfgang Goethe escribió una novelita: Wilhelm Meisters Lehrjahre, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. En la época de las Bildungsroman, las novelas de formación en las que un personaje viaja para descubrirse y transformarse, y en la que tantos jóvenes adinerados iban a Italia y Grecia persiguiendo esa idea, J. W. Goethe hizo una “antibildungsroman”, un poco como, y guardando grandes diferencias, como lo hizo Cervantes con Don Quijote y los relatos heroicos de caballería que estaban tan de moda en aquel tiempo. El protagonista de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister es uno que podría ser cualquiera de nosotros: un joven aspirante a escritor, un tipo que quería ser artista y que viaja encontrando todas las inspiraciones posibles, para luego regresar a casa siendo el mismo, ni más ni menos. En 1975, el director de cine Wim Wenders, con guión de Peter Handke y una talentosa selección de actores y puesta en escena, realiza una adaptación de la novela de Goethe con el filme Falshe Bewegung, Movimiento en falso. En el filme, un joven setentero de nombre Wilhelm recibe dinero y se sube a un tren y viaja y se hace a un grupo, que en este caso está formado por un viejo nazi que toca la armónica, una acróbata callejera de nombre y apariencia Mignon (Nastassja Kinski), una actriz (Hanna Schygulla), un gordo que escribe poemas y un suicida. Muchos personajes y un viaje que concluye con el mismo plano, con el protagonista mirando por la misma ventana. En medio de road movies y en un medio de expresión en donde la transformación del personaje a través del conflicto es el motor del guión, Wim Wenders ha hecho una “antiroadmovie”. Es la migración que no disuelve fronteras, es un movimiento en falso. Ese es el mismo Wenders de Alicia en las ciudades (1974) y de Paris Texas (1984), y es el mismo motivo: en este último filme, Nastassja Kinski, quien representa a una chica que se desnuda por dinero, confiesa con acento del sur de los Estados Unidos: “Mis padres decían que se habían conocido en París, y cuando la persona que escuchaba se sorprendía y pensaba en cosas románticas, mi papá le decía: nos conocimos en París, Texas”. Cerramos el libro, salimos del cine.

DÉBORA ARANGO

En este encuentro de artistas plásticos, vale la pena recordar a una artista plástica que renovó la mirada de los colombianos, una mujer de cuya obra se acaba de presentar una exposición en el Museo Nacional: Débora Arango. Débora Arango nació en Envigado, uno de los siete municipios que forman el Valle de Aburrá, y cuyo centro es Medellín. Débora Arango murió en esa ciudad, soltera, en casa de sus padres, viviendo de su herencia familiar, saliendo muy poco a la calle. En vida, Débora Arango hizo dos viajes: uno a México D.F. a aprender de los muralistas, y otro a España, a visitar museos y talleres, pero sobretodo para aprender de ella misma. En México aprendió que ya era tan buena como muchos otros, y que todos somos profetas en tierra ajena, y adquirió una técnica que en Colombia solo pudo aplicar en tres muros: en sus prácticas en el garaje casero, en el comedor de la casa de su hermana en El Poblado (en una casa que Pablo Escobar derribó para construir el edificio Mónaco, un emblema de su fortuna y del poder del narcotráfico), y en la compañía de un cuñado: Recolectores de fique (1948), el único mural que se conserva de esta artista. Pocos viajes hizo Débora Arango y ninguno de ellos se formalizó en obra, excepto por un mural a la entrada de unas oficinas y un cuaderno de notas de su viaje a España. Dos viajes hizo Débora Arango y en ambos confirmó que el mundo era más grande que los sacerdotes que censuraban su obra, y que lo que quería decir ya lo estaba diciendo, no en murales, sino en formatos pequeños y posibles. En su viaje no cambió: descubrió que ya era lo que iba a buscar. Salgamos del museo.

PREGUNTAS

Este Coloquio Errata se hace con ocasión de la última revista Errata, cuyo título es: “Fronteras, migraciones y desplazamientos”. La revista le hace un pequeño homenaja a Gustavo Zalamea, y se pregunta en cada texto por el vínculo entre el desplazamiento y el arte. Como el mismo editorial dice: ninguno de los textos menciona el desplazamiento forzado en Colombia, la migración nada poética ni artística de un par de millones de personas al año. La revista y sus colaboradores hablan sobre el desplazamiento de artistas y el efecto que este movimiento tiene en la creación, lo cual está bien: no todos tienen todo el tiempo que hablar de lo que a todos nos impone la realidad. Esta ausencia, sin embargo, no deja de plantear sus preguntas, la más insulsa de todas: ¿están los académicos y críticos de las artes plásticas en Colombia de espaldas a las realidades desagradables del país? Ingenua e insulsa pregunta, claro. La revista no es ni puede ser una muestra ni estandarizada ni representativa, es y debe ser la expresión de algunos, y la labor del artista no tiene porqué pretender ser la expresión de todos. Entonces, dentro de la construcción que ha hecho esta revista y de ejemplos como los que he puesto, surgen otras modestas provocaciones: ¿Qué significa la migración y la creación sobre las migraciones cuando desde cualquier sofá se pueden acompañar los viajes de Bourdein y de cualquier otro personaje mediático, o se puede contemplar cualquier filme exótico? ¿Qué significa libertad en un mundo en donde la migración posible depende de las guerras, los colores, las fortunas y las nacionalidades? ¿Qué son las fronteras en un mundo conectado hasta el hastío?

 

Imágenes: (1) Portada de la Revista Errata No. 5: Francis Alÿs (en colaboración con Julien Devaux), The Green Line, 2004, video documentación de una acción, Jerusalem. Foto: Julien Devaux, cortesía de Francis Alÿs. (2)  Afiche de la película Fasche Bewegung

Página en internet del artista David Zink Yi

Página en internet de la película La sirga

 

(*) Conferencia realizada por Julián David Correa el 3 de septiembre de 2012 en el Coloquio Errata realizado en el Centro de Eventos de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República

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