“Sanandresito” de Alessandro Angulo

“Sanandresito” de Alessandro Angulo

 ¿DE ESO TAN BUENO NO DAN TANTO?

En los sanadresitos[1] el ruido nunca para: alarmas de autos, pregones de vendedores ambulantes, voces en todos los tonos y volúmenes. El abigarramiento del sonido es el mismo de las imágenes: el rostro tostado de la lechona “dietética” se combina con las coloridas exhibiciones en las vitrinas, con los escotes que enmarcan pechos generosos y con el brillo de los metales (de autos, gafas y armas). Sanandresito (2012), el filme de Alessandro Angulo Brandestini, sitúa a los espectadores en ese apeñuscado universo de sensaciones y promesas de consumo, y lo logra con una banda sonora construida con talento y con una cámara suelta, de encuadres deliberadamente imperfectos que coquetean con el documental[2]. Ese retrato inmediato de un mundo que es tan cotidiano para los colombianos es un acierto de la película.

Sanandresito no es un documental, está muy lejos de serlo, es un filme policíaco en tono cómico, donde un policía corrupto (Andrés Parra) “es acusado de un crimen que no cometió” y debe demostrar su inocencia con la ayuda de su amante, una sargento de policía (Verónica Orozco) que además de ser su superior, lidera su persecución.

En el cuadernillo de prensa de Sanandresito, como en el filme, los personajes se presentan de una manera que combina bromas del tipo refranero popular (la sargento Fanny es “un cuerpo de policía como Dios manda”), con promesas de aventura, risas y un poquitico de erotismo. La película de Alessandro Angulo se las arregla constantemente para virar del drama policíaco a la comedia, buscando que el público pase un rato divertido. Ante un filme como este, las preguntas que se pueden plantear no tienen que ver tanto con su representación de las realidades colombianas o con su aporte a la construcción de una forma de arte, sino que con su participación en la construcción de una industria y la posición que al final del año ocupará en la taquilla general de los circuitos de exhibición cinematográfica.

No hay duda que junto con su mezcla de sonido y su banda sonora (que se preparó en los estupendas instalaciones del Centro Ático de la Universidad Javeriana), otro de los aciertos de Sanandresito es que presenta un conjunto de intérpretes que desempeñan sus roles con eficacia y entre ellos es inevitable resaltar el trabajo de su protagonista, Andrés Parra. Muy pronto se va a volver un lugar común en las artes y en las industrias audiovisuales de Colombia, decir que el trabajo de Andrés Parra es sólido y destacado. El agente Tenorio, ese policía corrupto y sin carácter que se pasea como un reyezuelo al que de una u otra forma todo le sale bien, está representado por el mismo actor que horroriza y conmueve en la obra de teatro “Pillowman” (de Martin McDonagh) y es el mismo cura de pueblo que le pone la cara a las armas en el filme de Alberto Restrepo, La pasión de Gabriel (2009), y es el rostro que ha revivido a Pablo Escobar para la serie de televisión Escobar, el patrón del mal (Carlos Moreno, Caracol TV, 2012). Al lado de Parra, Verónica Orozco y sus demás compañeros de rodaje, forman un buen cuadro de rostros familiares para el televidente colombiano.

Las sensación de familiaridad es frecuentes en la película Sanandresito. Los creadores del filme son dos nombres conocidos en el negocio audiovisual: el director, fotógrafo y productor Alessandro Angulo Brandestini, y el realizador, productor y guionista Jörg Hiller. Alessandro Angulo Brandestini es el propietario de Laberinto Producciones, una empresa dedicada a la publicidad, la televisión y el cine. En televisión su más sonado éxito ha sido la serie Los caballeros las prefieren brutas (desde 2010) y su último filme es el documental Ilegal.com (2012). El trabajo de Jörg Hiller también ha estado definido por la senda de la industria audiovisual: desde producir filmes de Cine Colombia para los pequeños espacios que gracias a la ley de cine se dedican al cortometraje colombiano antes de cada largometraje en salas, hasta la escritura de guiones para películas como Soñar no cuesta nada (2006) y Como el gato y el ratón (2002), en todos estos trabajos la creación de empresa ha sido la constante. En los trabajos de Angulo y Hiller, lo más frecuente ha sido una aproximación al cine como el negocio en cuya vitrina se venden por igual los cuernos del amante engañado, las mezquindades de la violencia y la pintoresca pobreza de los barrios populares. Algo de todo eso hay en Sanandresito.

¿Qué dice Sanandresito de la industria audiovisual colombiana? Que los espacios y los rostros familiares parecen ser necesarios para atraer al público. La película Sanandresito no es un trabajo televisivo, pero sí es un cine colombiano pensado para el gran público, el mismo que lee muy poco, ve varias horas de televisión diariamente y busca en los teatros un escape dominguero a la rutina semanal. El guión y la puesta en escena de Sanandresito mantienen al espectador interesado durante toda la cinta, aunque al final pierda su ritmo y tenga un desenlace poco convincente. Aunque Sanandresito no sea el tipo de película que represente a Colombia en un festival internacional de cine, o se convierta en una obra de referencia en las artes nacionales, es casi seguro que será una cinta que cumplirá sus metas de taquilla y contribuirá a la construcción de un cine nacional diverso en donde las grandes obras de arte y las obras para el gran público



[1] “Sanandresito”: nombre de un tipo de centro comercial colombiano formado por pequeñas tiendas en donde se venden artículos piratas y artículos importados, en una forma de comercio en la que lo legal y lo ilegal se combinan. El nombre proviene de la isla colombiana de San Andrés, de donde durante décadas se han comprado y llevado al continente este tipo de artículos a bajos precios gracias a las excensiones arancelaria de las que goza el archipiélago.

[2] La creación de la mezcla sonora estuvo a cargo de Ricardo Escallón, y el registro de Carlos “El Chusco” Trujillo. Alfredo Ruíz es el responsable de la fotografía y Germán Lizarralde de la dirección de arte.

 

Texto publicado en la Revista Kinetoscopio No. 99 (CCA, 2012)

Imagen: afiche y fotograma de la película

 

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