“Spotlight” de Tom McCarthy

“Spotlight” de Tom McCarthy

Con el título En primera plana, se estrenó en Colombia el último filme escrito y dirigido por el versátil artista Tom McCarthy: Spotligth, una cinta que inicialmente se puso en cartelera sólo en un par de funciones en dos salas de Bogotá. Teniendo en cuenta las pocas salas en que se lanzó la película y que el tema del filme es el abuso sexual de menores por parte sacerdotes católicos y la manera como esa iglesia encubrió sus crímenes, había razones para pensar que era necesario correr a ver la cinta antes que la sacaran de cartelera. Con el paso de los días lo que sucedió es que Spotlight obtuvo reconocimientos en los Globos de Oro, en los premios de la crítica de los Estados Unidos y seis nominaciones a los Oscar, lo que ayudó a que también en países de mayoría católica el filme permaneciera en cartelera.

Spotlight relata la investigación que el grupo Spotlight del Boston Globe realizó sobre la pederastia de sacerdotes en Boston y el encubrimiento de su iglesia. El relato se inicia con la llegada al periódico de un nuevo editor en jefe: Martin Baron, un periodista judío que había trabajado en The Miami Herald y quien empezó a plantear las preguntas que durante décadas los periodistas de Boston habían ignorado. El filme en términos estéticos es bastante plano: sin ninguna exploración fotográfica y con una música incidental muy simple y digna de olvido. Tal vez esa fue la intención del director: concentrarse en la actuación de los intérpretes, en el guión y sobretodo en la terrible historia que presenta. La manera como se ensamblan los actores en Spotlight merece destacarse (de hecho obtuvo un premio de la crítica), y ese ensamble de talentos está conformado por grandes interpretaciones de todo el grupo, entre las que sobresalen la de Michael Keaton y la del mucho menos conocido Michael Cyril Creighton (actor que, dicho sea de paso, no ha obtenido ningún premio por ese trabajo). El papel de Michael Cyril Creighton es uno de los más conmovedores de la cinta: es el de un hombre gordo, llorón, nervioso y pálido, a quien en su infancia un sacerdote le dijo que ser gay no era un pecado para convencerlo de que le hiciera una felación. En una proyección de Spotlight dijo Joe Crowley, persona en quien se basa el personaje de Michael Cyril Creighton: “Esta película es una reivindicación de quienes como yo han sufrido en silencio por años, quienes todavía sufren, quienes viven con recuerdos que no se desvanecen cuando la pantalla se oscurece y se hace la luz”*.

En una entrevista con la cadena radial RCN, dijo Martin Baron: “El periodismo tiene muchas obligaciones, pero la más importante de todas es pedirle cuentas al poder”. En  Spotlight se repite una frase que todo católico ha escuchado muchas veces: “La Iglesia es una institución humana y por ello falible”. Esa afirmación que se ha usado para justificar una larga lista de crímenes y complicidades a lo largo de más de veinte siglos, puede explicar los errores de quienes representan a esa iglesia pero no excusa los encubrimientos sistemáticos de esa organización, y es una afirmación que deja sin base moral la constante exigencia de esa empresa humana para que sea acatada y seguida sin cuestionamientos. Seguramente hay algo de “corrección política” en el hecho de que se haya podido filmar Spotlight, y hay mucho de esa corrección en sus nominaciones al Oscar, pero el cine también es una materialización de la memoria humana, y es la más contundente y popular manera de compartir esas memorias. Ojalá se hagan muchos filmes como Spotlight, y ojalá esos filmes circulen y se vean, y contribuyan a que nunca más una institución poderosa pueda de manera impune destruir una vida para defender un espejismo.

 * En:  https://www.bostonglobe.com/metro/2015/11/07/cullen/rfZwg5YKS6cB1uLveuF0jJ/story.html

Por Julián David Correa. Publicado en Periódico El Mundo del 12.02.2016.

http://www.elmundo.com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=270736

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